¿Progreso? EPN nos regresó a la edad de las cavernas

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Francisco Rodriguez

Tanto nos prometieron hacernos una gran potencia mundial, acabar con la miseria, derramar abundante empleo y llevarnos al primer mundo, desde Carlos Salinas de Gortari hasta Luis Videgaray-Meade, que en el trayecto de la nave hemos llegado adonde se proponían en realidad: arribamos ya al planeta de los simios.
Acaban de surtir efecto las consecuencias de los agaches reiterados de los mexiquitas ante el yernito de Trump, y en las próximas horas lo resentirá el devaluado peso, la reseca economía, la gran inflación, el brutal encarecimiento y el nulo crecimiento de la economía para los siguientes cuatro años, por lo menos.
La reforma fiscal de los republicanos anaranjados, con el apoyo de los demócratas, en su mayoría en Estados Unidos, va. Si aquí la reforma fiscal de Videgaray significó atracar los bolsillos de los empresarios emprendedores y creadores de empleo, allá es un regalo para los capitostes.
La reforma fiscal de Trump significa que Washington reducirá un billón y medio de dólares en impuestos a las empresas, industrias, comercios, maquiladoras, changarros, etcétera, que decidan quedarse allá. Además, serán exentas de pagar los gastos médicos de los trabajadores,
la venganza contra el Obamacare.

Empieza el retiro paulatino y constante
de las empresas golondrinas

Un gancho difícil de ignorar para los capitales gabachos. Y con eso de que el capital es un animal miedoso, Marx dixit, usted se imaginará donde van a ir a parar desde ahora todas nuestras consentidas del TLCAN, desde antes que sea inservible, más el millón y medio de empleos de las maquiladoras fronterizas y muchísimas del corredor industrial del Altiplano.
No es que estemos viendo lo peor: solo lo que hay. El retiro paulatino y constante de las empresas golondrinas que buscan el abrigo fiscal proteccionista gringo y la absolución del seguro médico para ellos tan gravoso, repercutirá de inmediato en la Bolsa de Valores meshica y en la devaluación de la moneda, en unas cuantas horas.
A eso se refería Cristina Lagarde cuando extendió el nuevo préstamo de 86 mil millones de dólares –que nos cuesta un ojo de la cara, se use o no se use– para la campaña de Meade y para la subsistencia del régimen mexiquita: tienen confianza en las instituciones sólidas de México, y más, en la capacidad de agache ante el poderoso. Lo que buscan es que subsista el modelo del empobrecimiento, más constante y profundo que gradual.
O sea que el futuro nos alcanzó: llegamos al planeta de los simios, después de pasar a comer el soylent green. Podemos decirle a nuestros nietos y choznos que a la fuga de cerebros, esa donde los más valiosos mexicanos emigraron de braceros, se suma la de las empresas que según Salinas, nos iban a llevar al primer mundo…
Según el Pacto por México, firmado por Peñita a unos minutos de haber jurado respetar la Constitución, la destrozaron en aras de reformas estructurales entreguistas a los intereses extranjeros y acabaron en el cajón de los olvidos, en el cesto de la basura, tan socorrido por todos los financieros mexicanos.
De nada sirvieron tres décadas de sacrificios de los trabajadores

A eso se debe la catarata de denuestos y ataques pagados publicados contra los adversarios que quieren un país digno. A eso se debe la reiterada obsecuencia de no hacer caso a ningún criterio que fuera en contra de la razón: el pellejo de los de Atracomulco es lo único que está en juego, pues saben que quien llegue les exigirá cuentas. Es el reclamo popular.
A pesar de que durante tres décadas de supuesto TLCAN, los gobiernos federales, estatales y municipales del abarrote nacional surtieron a las maquiladoras gabachas con agua, mantos freáticos, infraestructura, exenciones fiscales, bajísimos salarios y negativas a acceder a cualquier tecnología de producción para los obreros…
Facilidades máximas para la exportación, cancelación de alcabalas, protección desmesurada a los atropellamientos obreros, negativa a los derechos de sindicación y asociación colectiva, mano en cuanta ley y juicio o demanda se ofreciera, todo para que las empresas privilegiadas se retirarán en fila de nuestro país. Ya tienen otro paraíso. El suyo.
La esclavización de nuestra economía, nuestro sistema, nuestra justicia y nuestra mano de obra no ha sido suficiente. Ellos irán adonde les dan más. Tampoco quieren arriesgarse a un cambio de mando inevitable en julio de 2018. Ven muy papayones a los priistas. No les garantizan que todo siga igual como hasta ahora.

Por rechazo, la campaña de Meade Kuribreña será a control remoto

‎Es más: saben, por lo que han comentado los corresponsales acreditados en México, que Meade será un abanderado tan débil que durante su campaña no podrá pararse a convencer en otro templete que no sea el de Atracomulco, Toluca, o alguna capital como Tuxtla Gutiérrez, adonde mandan los verdes y tricolores. Fuera de ahí, nada.
Tendrá que ser un candidato a control remoto. Pontificado a puerta cerrada, frente a banqueros y empresarios y las ONGs de su predilección, pues dicen que es muy bueno convenciendo en corto, y en algunos platós televisados en cadena nacional de comentócratas a modo. En el momento en que se pare frente a más de 2 mil militantes de su partido en algún otro rincón de la provincia puede ser apedreado.
‎La campaña de Meade Kuribreña será a control remoto, como lo requiere el grupo financiero que manda en el planeta de los simios. Sus mensajes serán copiados también de lo que ya desde ahora se está decidiendo a control remoto, desde la Bolsa de Nueva York, los bancos y las corredurías de los acreedores en Wall Street.

El pesimismo de los mexicanos nace de ser optimistas informados

El retintín seguirá siendo, en todos los cenáculos, el mismo que ya mostró: llevarnos al primer mundo, hacer de México una gran potencia, con el aval intelectual y las habilidades demostradas ad náuseam por Carlos Salinas de Gortari, el émulo de Carlos Hank González, la copia bizarra de Alemán Valdés, el odiado octomesino.
Los mexicanos con tanta traición, desengaño, descalabros y llenos de represión han llegado a ser desconfiados, pues el pesimismo nace de ser optimistas informados. Nada bueno se puede esperar de ese grupo de desclasados y mentecatos, rateros obcecados, sanguinarios irredentos.

Reducción fiscal en EU, seis veces el presupuesto anual mexicano

Para documentar nuestro pesimismo, y darnos una idea de lo que acaba de pasar en el gabacho: 1.5 billones de dólares de reducción fiscal a las empresas, representa la cantidad de 30 billones de pesos actuales, seis veces cualquier presupuesto anual, es decir, de hoy a 2023, cuando quieran irse los mexiquitas.
Representa un tanto y medio de todo el producto nacional bruto, de la suma de todo el trabajo y esfuerzo de todos los mexicanos dentro y fuera del país, juntos. Es una cifra que rebasa cualquier imaginación aldeana, cualquier talento de Atracomulco.
Causará en Estados Unidos un déficit fiscal, una devaluación y empobrecimiento generalizado de la masa trabajadora del gabacho, los mismos que en su empeño e inconsciencia empoderando a ese zafado anaranjado, cuyo yerno nos trae por la calle de la amargura, en la cuarta pregunta.

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