Al parecer las autoridades están dándose cuenta que muchos de los males en materia de procuración de justicia tienen que ver con la falta de aplicación y conocimiento de protocolos para actuar en situaciones especiales. Por ejemplo, de unos años para acá, los congresos locales y el de la Unión han legislado para atender delitos que guardan particularidades especiales o que antes no se presentaban. Hablamos de, por ejemplo, feminicidios, huachicoleo, desaparición forzada, por citar algunos de los males que más nos aquejan como sociedad últimamente. Pero hablemos de nuestra entidad, donde tan solo esta última semana se han presentado y puesto en marcha protocolos de actuación tanto para casos de desaparición forzada como para los llamados juicios populares o linchamientos, cuyo número se ha acrecentado en nuestro territorio durante los últimos meses. Respecto al delito de desaparición forzada, hace un par de días se decretó la creación de una fiscalía especializada que servirá como base para actuar bajo un protocolo específico que proviene de una ley federal. Con ello, al menos en teoría, las policías y los agentes investigadores actuarán de manera eficaz para prevenir y resolver casos de desapariciones. Se busca también evitar la torpeza con la que actualmente actúan las autoridades. Y bajo ese mismo principio, las autoridades quieren evitar la proliferación de linchamientos. En esta edición, el titular de la Agencia de Seguridad Estatal Uriel Moreno Castro informó que la institución en la que trabaja actualmente se encuentra estableciendo un protocolo dirigido especialmente a las policías municipales, que son las corporaciones que más se han visto rebasadas por turbas enardecidas que enjuician a sospechosos de cometer delitos sin hacer caso al estado de derecho. Ojalá que sí, que los protocolos funcionen y no queden como un mero adorno retórico. De filón. Zimapán se sumó ayer a la lista de pueblos mágicos hidalguenses que se distinguen a nivel nacional. Ahora, antes de echar las campanas al vuelo, ojalá las autoridades vayan a ver en qué condiciones se encuentra ese pueblo minero, antes de matar a la gallina de los huevos de oro.

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