Ciudad de México

Entre marchas, llamados a la resistencia y cierre de negocios o escuelas, decenas de miles de inmigrantes y simpatizantes con su causa mostraban músculo por distintas ciudades de Estados Unidos para protagonizar “un día sin inmigrantes”.
Trabajadores, estudiantes, madres de familia empujando sus carritos de bebé y miembros de distintas organizaciones defensoras de los derechos civiles de los inmigrantes marchaban de costa a costa. Las ciudades de Nueva York, Filadelfia, Boston, Washington y Chicago se convirtieron en las primeras en sentir el impacto.
Aunque aún era pronto para conocer el alcance de las marchas y el impacto del boicot, muchos quisieron sumarse desde el convencimiento de que “no es posible quedarse de brazos cruzados”.

“Es necesario que todos sumemos fuerzas. Que le digamos a Donald Trump no en mi casa. No en mi condado. No en mi estado”, aseguró la supervisora del distrito en la ciudad de Los Ángeles, Hilda Solis, quien se sumó a la organización de “un día sin inmigrantes”.
Desde Nueva York hasta la ciudad de Los Ángeles, una coalición de organizaciones sin un liderazgo claro, pero convencidos de que es necesario aprovechar el impulso que generaron las marchas en la ciudad de Milwaukee el lunes, salieron a las calles para manifestarse contra las redadas y deportaciones que mantienen en vilo a miles de familias.

Organizaciones como la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) han desplegado a sus monitores para informar a la ciudadanía que la Constitución de Estados Unidos garantiza a todas las personas a manifestarse libremente, pero también para salvaguardar los derechos de una de las minorías más vulnerables.
En las ciudades de Maryland, Virginia y el Distrito de Columbia, cientos de jóvenes hijos de indocumentados marchaban y coreaban las mismas consignas que han repetido sus padres o abuelos.
El impacto de ese paro de actividades en restaurantes y comercios alcanzaba ayer al Senado de Estados Unidos, donde una de las cafeterías principales cesaba sus actividades ante la falta de sus trabajadores.

“Esto es lo que pasa cuando los inmigrantes no están presentes en sus puestos de trabajo. Y es una pena que tengamos que vivir una jornada sin inmigrantes para que algunos entiendan el valor y la importancia de su contribución a nuestra economía, a nuestro bienestar y a nuestra seguridad”, aseguró el senador demócrata por Nueva Jersey, Bob

Menéndez, quien mostró su solidaridad con la huelga de brazos caídos de los trabajadores hispanos en el Senado de EU.
En esa misma ciudad de Washington, el famoso chef de origen español José Andrés reiteraba su mensaje de apoyo a la comunidad migrante con el cierre de sus restaurantes Oyamel, Jaleo y Zaitinia.

No votes yet.
Please wait...

Comentarios