Apenas el viernes marcharon cientos de habitantes de distintos municipios de Hidalgo para mostrar su rechazo contra proyectos que supuestamente afectan y dañan el medio ambiente y la salud de la población. Entre los proyectos que tienen la animadversión de la sociedad que salió a las calles de Pachuca se encuentra una planta tratadora de residuos sólidos que se construye en la localidad de Tepojaco, municipio de Tizayuca, que pretende generar energía. Según los inconformes, la construcción de la planta, a cargo de la empresa Valorización de Residuos Sólidos Urbanos de México (Valorsum), provocará daños a la salud de los habitantes, no solo de Tepojaco, sino de localidades vecinas como Temascalapa, en el Estado de México. En respuesta, Valorsum, con ayuda de la presidencia municipal de Tizayuca, informó mediante un boletín de prensa que varios estudios de impacto ambiental garantizan que la operación de la planta no dañará la salud de los pobladores mediante la emisión de gases. Según los estudios, dados a conocer ayer por el ayuntamiento de Tizayuca, los gases que generaría la planta no son dañinos para la salud, tanto que hasta construirán un invernadero. Esto de acuerdo con instituciones que hicieron estudios de impacto ambiental, como la UNAM y la Universidad Tecnológica de Nezahualcóyotl, o dependencias como la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa). Es decir, ayer, tanto Tizayuca como Valorsum salieron a informar que la planta cumple con los requisitos que establecen las leyes para su operación. Lo extraño es que, por alguna razón, ni la empresa ni el municipio se encargaron de hacer una campaña para informar a la población qué clase de planta se instalaría en Tepojaco, ni los beneficios que traería ni la seguridad que implica su funcionamiento. Hoy, cuando ya hay un movimiento organizado en su contra, el ayuntamiento y Valorsum comenzaron a informar a la población los alcances y bondades del proyecto. ¿Y si lo hubieran hecho antes? ¿Por qué esperar a que surjan movimientos en su contra? Los gobiernos, desgraciadamente, siguen considerando a la ciudadanía como incapaz de pensar por sí misma. El precio de esa idea equivocada está a la vista. De filón. En contraste con lo que pasa con los ayuntamientos y gobiernos de otras entidades, la UAEH informó ayer que no tendrá problemas para pagar los aguinaldos a quienes trabajan en esta institución universitaria. Aquí no hay de otra: medicina preventiva y un manejo escrupuloso de los recursos públicos.

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