Obras como el gasoducto Tuxpan-Tula son ejemplo de un problema añejo, viejísimo: el choque entre civilizaciones en un mismo tiempo y espacio. En este caso, los actores de un conflicto que va para largo son el gobierno federal y la empresa TransCanada, por un lado, y los pueblos originarios, los propietarios de la tierra, por otro. En medio se encuentra el proyecto que busca construir un gasoducto que permita transportar gas natural desde Estados Unidos y que suministrará a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) de combustible. Esto, sobra decirlo, nos permitiría a los mexicanos asegurar el servicio de energía eléctrica, tan necesario para todas nuestras actividades. No obstante, esta demanda lícita de energía, y las obras que son necesarias para suministrarla, chocan con las tradiciones sagradas de cientos de comunidades que viven por donde cruzaría el gasoducto entre Tuxpan y Tula. Este diario se dio a la tarea, a través del trabajo del periodista Víctor Valera, de buscar algunos de esos lugares sagrados que chocan con el camino de la obra del gasoducto. Uno de ellos se encuentra en Santa Mónica, localidad ubicada en los límites de Puebla e Hidalgo, donde el pueblo otomí mantiene vivas sus tradiciones desde hace cientos de años y que para ellos son sagradas. Son ofrendas en las que se da maíz para que la cosecha no falte: para que tengan qué comer. Los habitantes también cuidan sus ojos de agua, sus zonas de recarga, para que el líquido, en el futuro, no escasee. ¿Qué vale más?, ¿la construcción del gasoducto?, ¿las tradiciones milenarias de los pueblos que viven por donde cruzaría la magna obra? El gobierno tendría que impedir que estas obras choquen con lugares sagrados y zonas de recarga y suministro de agua potable. Aunque también, de acuerdo con la reforma energética, le toca cuidar que estas inversiones se lleven a cabo invocando el interés superior de los mexicanos. ¿Qué haría usted si fuera el responsable de tomar estas decisiones? De filón. El conflicto posgasolinazo aún no termina y está sensible a reactivarse. Si no, que le pregunten a vecinos de El Fitzhi, Ixmiquilpan, quienes intentaron retirar las dos patrullas y una tanqueta que permanecen sobre el camellón de la carretera federal México-Laredo a la altura de la Comercial Mexicana.

No votes yet.
Please wait...

Comentarios