¡Tenemos nuevo pueblo mágico! ¡Hurra, hurra!, celebran todos en gobierno del estado.

Zimapán tira la casa por la ventana y no solo eso, también a los perros que deambulen por las calles; van todos enfilados a una perrera que ni siquiera puede compararse con un campo de concentración nazi, pues asemeja más un tiradero a cielo abierto.

Con 12 años de operación, el terreno –entre llantas y basura– busca considerarse una perrera municipal, pero ¿cómo es eso si no tiene ni paredes?, ¿las autoridades de Zimapán sabrán que hay normas que rigen los centros de control canino, como la 042 y la 033? La lejanía con la capital del estado les ha resultado benéfica para ocultar tal maltrato a los perros sin hogar.

No importa, porque ayer fue celebrado un magno evento que reunió a las autoridades más representativas de la entidad; Erick Marte irá a la historia como el alcalde que consiguió el nombramiento de pueblo mágico (aunque la gestión viniera mucho antes), pero también será reconocido entre el gremio animalista como quien prometió ayudar al único refugio de protección animal en su municipio, a pesar de que hasta la fecha no vemos claro ese apoyo comprometido un año atrás.

Como ya lo mencionaron en diversos trabajos El Universal y El Sol de Durango, el nombramiento de pueblo mágico –que trataba de ser una iniciativa que abonara al desarrollo económico de poblados pobres– no ha coadyuvado a la erradicación de la pobreza ni a mejorar las condiciones económicas como era su cometido.

Entonces, ¿por qué seguimos celebrando?, porque son logros que dan renombre y currículum a quienes buscan una carrera política –obviamente naaada que ver con el perfil de Erick Marte, que es bajo y nada ambicioso… not–, y ante esas iniciativas, llamar a la inversión extranjera será más fácil, como el caso del resort que será construido en el Valle del Mezquital, el cual juran y perjuran que no afectará los ingresos económicos de los balnearios locales, pues esa cadena de hoteles solo tiene “alberquitas” en sus instalaciones: “alberquitas” que utilizarán agua de la zona, que ya de por sí es árida, y no solo eso, sabemos la cantidad de agua que necesita un hotel de esa magnitud para mantener las comodidades de un sector, eso, además de los factores de contaminación y deforestación.

Pero bueno, pasemos a lo que implica que las autoridades sigan sintiéndose con el derecho de menospreciar a cualquier ser vivo que no sea de su “tipo”, porque muy parecido a las declaraciones del gobernador de Guanajuato, queremos recibir un turismo de alto nivel.

Como estado, lo único que estamos fomentando es un turismo depredador.

Y es que las acciones de los gobiernos municipales para ocultar los problemas de sobrepoblación canina –como los envenenamientos o razzias– tan solo demuestran lo paliativo que es simular en lugar de solucionar; un vívido ejemplo de ello es el macromural de Pachuca, que hizo bonita la pobreza ante los ojos de los más pudientes, pero que no la erradicó, tampoco la falta de oportunidades que viven las familias de esa zona, ¿por qué?, porque los pobres no les importan, ni sus condiciones ni sus carencias.

A Zimapán, Mineral del Monte, Huasca, Mineral del Chico, Huichapan o Tecozautla no les importan las leyes de bienestar animal ni los propios animales, por lo que sus declaraciones en redes sociales no nos harán cambiar de opinión ni bajar la guardia con nuestras demandas.

Que Zimapán ni Erick Marte, ni Óscar Ramírez, ni Yarabeth Calderón quieran simular con una publicación en redes sociales que la recolección de perros es una campaña de adopción que inició el gobierno municipal para sensibilizar a la población, cuando las instalaciones de su centro de control canino no cuentan ni con las más mínimas condiciones de sanidad –no solo para los perros, sino para que la población no se vea afectada por las heces del lugar.

Las preguntas que quedan sueltas son: ¿ese espacio cuenta con alcantarillado o sistema de agua potable? Si no lo tienen, ¿cómo limpian el espacio para que los desperdicios de los animales no llegue a las casas aledañas?, ¿cómo ofrecen agua a los perros para hidratarlos?, ¿cómo pueden presumir de haber realizado más de 400 esterilizaciones caninas cuando su perrera municipal no tiene ni piso de cemento? Y si las hacen, ¿están utilizando como siempre los recursos e instalaciones de la Secretaría de Salud en lugar de destinar un recurso municipal para ello?

Erick, querido, tienes mucho que explicar.

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