Muchas veces nos preguntamos ¿por qué los tés de la abuela podían curarnos desde un dolor de estómago hasta una pena de amor? Las plantas medicinales son maravillosos laboratorios biosintéticos que producen una infinidad de compuestos llamados metabolitos secundarios, muchos de los cuales han sido procesados por la industria farmacéutica y han llevado a la obtención de fármacos (la sustancia activa de los medicamentos), por lo que es innegable su potencial farmacológico.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el 80 por ciento de la población mundial –estamos hablando de millones de personas alrededor del mundo–, hace uso de las plantas para tratar diferentes problemas de salud. En este sentido, México es un país con una rica tradición en el conocimiento y uso de plantas medicinales para el tratamiento de diversos padecimientos.
El uso de las plantas medicinales se considera como una alternativa natural y creemos que por consiguiente esto es sinónimo de inocuidad (que no nos va a hacer daño), sin embargo, esto no es del todo cierto, ya que algunos de los compuestos presentes en estas pueden interactuar con los principios activos de los medicamentos, tanto recetados y de venta libre, lo que a su vez puede ser potencialmente riesgoso.
El ejemplo más documentado es el de la hierba de San Juan (hipericum perforatum), que se utiliza para el tratamiento de la depresión y la ansiedad, la cual puede interaccionar con el metabolismo de diferentes fármacos alterando su absorción, distribución, metabolismo o eliminación, lo que se ve reflejado en la cantidad de fármaco disponible y su efecto terapéutico.
Alrededor del mundo, el consumo de plantas medicinales va en aumento, sin embargo, hay muy poca información sobre la interacción que puede existir entre los compuestos presentes en estas y los presentes en medicamentos; aunado a eso, el uso concomitante de plantas y medicamentos no es conocido y mucho menos supervisado por profesionales de la salud, por lo que las interacciones solo son detectadas si ocasionan una reacción adversa grave. Por lo anterior, lo más recomendable es que en su próxima cita comente con su médico tratante o con su farmacéutico si utiliza plantas medicinales, además de su tratamiento habitual, para que puedan orientarle.

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