Pulque, bebida milenaria que se niega a morir

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La elaboración del pulque es un proceso largo y requiere de mucho esfuerzo físico

El Estado de México, Tlaxcala, Puebla e Hidalgo fueron grandes productores de esta bebida

San Juan Solís

Herencia de los dioses prehispánicos que requiere de un proceso artesanal y conocimientos ancestrales, el pulque ha permanecido por muchos años en el gusto de los mexicanos y hoy se resiste a morir.
El Estado de México, Tlaxcala, Puebla e Hidalgo fueron grandes productores de esta bebida, pero con el tiempo la han abandonado porque ya no les es redituable y, aunque permanecen varias personas en esta actividad, su trabajo es poco reconocido y valorado.
En entrevista con Notimex, el promotor cultural en Hidalgo Lucas Jiménez Omaña relató que para los habitantes del Valle del Mezquital, el maguey fue por mucho tiempo y lo sigue siendo, aunque en menor medida, una planta que brinda techo, comida y vestido.
De acuerdo con Jiménez Omaña, la elaboración del pulque es un proceso largo y requiere de mucho esfuerzo físico y de los sabios conocimientos que nos heredaron nuestros ancestros. En él, la participación del “tlachiquero” y del “mayordomo” son claves para obtener una bebida de buena calidad, resaltó.
A media hora de Pachuca se ubica San Juan Solís, una pequeña localidad que pertenece a San Agustín Tlaxiaca, y donde habita Modesto Hinojosa, uno de los pocos “tlachiqueros” que quedan en el Valle del Mezquital.
Para don Modesto, la elaboración del pulque ha formado parte de su vida, pues a sus 63 años, y aunque la paga no es tan buena, nunca ha pensado en abandonar el oficio.
Todos los días se levanta muy temprano porque a las 6 horas tiene la primera cita con el maguey. Reconoce que es un trabajo diario, cansado y que requiere de mucha disciplina y amor al oficio.
Platica a Notimex que la labor del “tlachiquero” inicia cuando “capa” al maguey. Para eso se dirige a uno de ellos, lo revisa y constata que ya esté en su etapa productiva.
Al observar que su corazón ha crecido, procede a quitárselo, evitando así que se desarrolle el “quiote”, un tallo que produce en la punta los gualumbos, fruto comestible en la región y el cual, de no eliminarse, evita que produzca el aguamiel, ahí su importancia.
Al finalizar los cubre con piedras, nopales o las mismas pencas, para impedir que los tlacuaches, perros o zorrillos lo contaminen.
Don Modesto retira la protección que puso al maguey, introduce un orificio del “acocote” y en el otro, con ayuda de sus pulmones, absorbe toda la materia prima del pulque y lo deposita en un garrafón.
Cada planta puede aportar este líquido hasta por cinco meses, dependiendo de su tamaño, pero durante los primeros meses produce en abundancia el mejor aguamiel.

Dato

Para los habitantes del Valle del Mezquital, en esta entidad, el maguey fue por mucho tiempo y lo sigue siendo, aunque en menor medida, una planta que brinda techo, comida y vestido

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