La justicia en México está muy devaluada y algunos jueces con sus resoluciones abonan al descrédito. Resulta que ayer, la jueza de control Norma Sandra Barrones resolvió dejar en libertad al actual dirigente estatal del Partido del Trabajo (PT) Arturo Aparicio Barrios, luego de ser detenido por supuestamente golpear a su expareja Flor Ibarra. Según un comunicado emitido por el partido, la jueza consideró que no pudo ser acreditada la violencia psicológica que argumentó la defensa, además, juzgó que las lesiones que presentaba la víctima no ameritaban que Aparicio quedara recluido en prisión preventiva. En consecuencia, el líder estatal del partido de la estrella enfrentará su proceso penal en libertad durante cinco meses que determinó la jueza como plazo para que se lleve a cabo la investigación complementaria. No obstante, ayer mismo circularon fotografías en las que fue posible apreciar las lesiones que sufrió Ibarra en el rostro y también, gracias a las redes sociales, se pudo constatar su estancia en el hospital general de Pachuca, en una camilla, inmovilizada. Al observar lo anterior, y frente a la resolución de la jueza, cabe preguntarse: ¿Con qué pruebas Sandra Barrones consideró que Flor Ibarra no tuvo lesiones graves? Y otra: ¿Acaso no corre peligro ahora que Aparicio está libre? ¿No se le ocurre a la jueza que Aparicio puede pensar vengarse dado el descrédito que le costó ese escándalo? No cabe duda que los jueces no ayudan en nada para evitar su propio escarnio, pero tampoco se ve que tengan mucha idea sobre la vulnerabilidad en la que se encuentran mujeres como Flor Ibarra, a quien por cierto ya apoyan decenas de activistas, organizaciones civiles, e incluso petistas que reprobaron el actuar de su lider estatal. Aquí la única que ve el vaso medio vacío es la jueza Barrones. De filón. Y hablando de líderes perniciosos, el que también está en el ojo del huracán es el dirigente estatal del PAN Asael Hernández, cuya gestión está cuestionada no solamente por los pésimos resultados que obtuvo en la pasada elección, sino porque dejó un desastre en sus finanzas.

Comentarios