Sócrates A Campos Lemus

Los resultados de las ventas de pantaletas indican que las mujeres están mucho más preocupadas por el dinero que por el amor. Las más compradas fueron las pantaletas amarillas y lo mismo sucedió con los calzoncillos de hombres.

No hay duda, vivimos en un mundo y sociedad materialista, es por ello que en los tiempos de crisis y austeridad aumentan los divorcios porque como decía el tío Lolo: “Cuando la pobreza ingresa por la puerta, el amor se fuga por la ventana”.

Con esos conflictos generados en el entorno familiar cuando no hay suficiente dinero para solucionar los problemas de casa, empiezan los pleitos y llegan, dicen algunos especialistas a la frustración, los dimes y diretes, las agresiones, reclamos y la agresión física que tanto dañan las relaciones y el entorno familiar. Eso no se puede resolver solamente con una buena relación en las reuniones con los analistas de pareja, requiere de dinero, buena voluntad y entendimiento, además de diferentes mecanismos para que puedan resolverse los conflictos generados por la falta de dinero, ahí está el “problema”, como dicen en mi pueblo, porque no es sencillo en tiempos de crisis encontrar empleos y oportunidades para mejorar los ingresos y cuando hablamos de la enorme insatisfacción de las clases medias, señalamos que las políticas adoptadas por el gobierno en austeridad y sacudida de miles de profesionistas y burócratas han aumentado la crisis en ese campo familiar.

Así logran formarse los grupos que abiertamente sacan sus frustraciones y las achacan a otros. En el sentido social culpan de la crisis y de los graves problemas al gobierno: si aumenta el precio de la comida dicen, o decimos, que es culpa del gobierno; si aumentan, por esa crisis y por la falta de una política adecuada de seguridad, los robos y la inseguridad en la calle, en las casas o en los propios bancos al salir los cuentahabientes de cajas y oficinas cuando retiran dinero; con el aumento de impuestos al ser perseguidos con saña feroz por los encargados de recolectar ese dinero que no muchos tenemos en los bolsillos; cuando se consume un poco más de luz y los recibos llegan con mayor valor en el recibo; cuando el gas y los gaseros nos roban al no dar los pesos completos y se termina antes de lo pensado; cuando le limitan a uno andar en su pinche carcacha porque no hay otra forma de transporte o al tomar el normal, donde lo menos que le hacen a uno es agarrarle las pompis y sacarle la cartera; todo eso y más decimos cuando somos afectados y estamos resentidos y frustrados, pues es culpa del gobierno o del mandamás.

Y lo peor viene cuando los medios, o lo que queda de ellos, después de la súper madriza que les han colocado para eliminar a la “prensa fifí” al incluir en ella a todos, ya que de lo menos que nos acusan cuando hablamos de la realidad es que “somos prensa conspiradora” de los herederos del viejo estilo “golpista” que eliminó a un hombre como Madero del poder.

No hablan de sus propias tonterías y del discurso en el que generaron expectativas en que pensaban que se darían los cambios de un día para el otro o llegaría el buen gobierno con el nuevo paraíso nacional, pero no, las cosas se complicaron y cuando se complican, al igual que en los asuntos personales, muchos hombres del gobierno o cercanos al mero mero dicen que todo es culpa de los medios fifís que todo lo quieren ver mal porque así lo mandan los grandes intereses que están contra los cambios.

Jamás dicen cuáles son esos intereses, sus representantes y cuáles son los cambios de los que dicen que están en contra los medios cuando solamente hablan de la realidad y, con ello, piensan que cuando menos aclaran las cosas para que el mero mero ponga atención a otras voces que no son de los barberos e incondicionales que les hablan de lo que él quiere escuchar y no de la realidad que nos está jodiendo a todos y provoca el malestar social. Aprovechan los demás grupos que se siente afectados y desplazados cuando ven que ahora el grupo privilegiado en los contratos, obras y negocios ligados al gobierno es un grupo ligado y cercano al propio mandamás, cuando lo que se distribuye no es parejo, pues hay reclamos y violencias y, hay que acláralo, muchos riquillos desplazados por aquel famoso grupo Atracomulco-hidalguense se opusieron a ellos y aprovecharon las consecuencias de la realidad para apoyar al mero mero a llegar a un “cambio” que no se ha consolidado, no por culpa de los medios que hablan de la realidad, sino por culpa de los huehuenches que andan de ofrecidos y barberos pero que no saben hacer su chamba y todo lo dejan para que sea el mero mero quien dicte lo que deben hacer sin que afecte su voluntad, ahí está el verdadero conflicto.

Por supuesto que existen medios que claramente responden a los intereses de sus patrocinadores y esos no tienen mayor problema porque tienen, por medio de la publicidad de los grandes empresarios, sus ingresos garantizados y ahora también existen los grupos privilegiados que reciben los apoyos aprobados por el mismo gobierno con el acuerdo y aprobación del mero mero y eso también es válido, así operaba la comunicación, digan lo que digan, esos son temas que siguen operándose para controlar o doblegar a los demás.

Cada grupo quiere sus voceros, pero de eso a que desde los medios puedan generarse los movimientos en contra del gobierno hay mucho trecho. Primero porque la inmensa mayoría de los mexicanos no leen la prensa y ni siquiera creen lo que dicen los noticieros, en cambio, opera más por el momento, las redes y en ellas también hay voces que no están de acuerdo, esas sí buscan patrocinios oficiales o particulares, ahí se les enreda los asuntos a los encargados de la transformación ideológica, del cambio que esperan hoy y, bueno, ya veremos lo que nos espera en 2020.

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