Un razonamiento que ya hemos escuchado antes es que Hidalgo no se ha desarrollado como debiera debido a que no ha habido alternancia en el poder. Ese mismo argumento lo defendió ayer frente a periodistas locales el escritor e historiador Enrique Krauze, uno de los intelectuales más respetados de nuestro país, quien dijo textualmente: “Es muy mala la permanencia en el poder de una persona o partido, Hidalgo podría haberse desarrollado más de haber tenido alternancia”. Si bien acotó que la alternancia no es una condición suficiente para salir del atraso, sí es necesaria para la salud democrática. Sobre este argumento, cabe reflexionar: ¿qué hubiera pasado si en el vecino estado de Veracruz hubiera ganado otra vez el candidato del PRI luego del oprobioso gobierno de Javier Duarte? ¿Estaría en la cárcel como hoy se encuentra? Muy probablemente el neogobernador lo hubiera cubierto, pues es una especie de pacto no escrito entre administraciones entrantes y salientes. Quizá, para matizar el escándalo, se hubieran perseguido algunos funcionarios de mediopelo, pero nada más allá de eso. Hidalgo es un estado que no conoce la alternancia y eso no es positivo, dijo Krauze. Un ejemplo es que el actual gobernador Omar Fayad no ha procedido con la energía que se debiera contra su antecesor, Francisco Olvera, sobre quien pesan sospechas de haber malversado más de 2 mil 700 millones de pesos. En lugar de eso, Olvera se encuentra tranquilo despachando como líder del PRI en la Ciudad de México. ¡Qué diferente sería si hubiera alternancia! De filón. El problema de la basura no terminó con el control del incendio que comenzó hace una semana en Mineral de la Reforma. Es un monstruo que seguramente seguirá dando dolores de cabeza a gobiernos y ciudadanía.

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