Comenzaremos diciendo que la composición es un sinónimo de coreografía, podemos decir que son complementarias. Se comienza con una idea hacia alguien o algo, la cual será la generadora principal del montaje, tenemos que ir clarificando que elementos podrían ser utilizados en el transcurso de la obra, es importante tener en mente cuanto durará la obra, en que tipo de espacio o escenario se requiere presentar, con que tipo de bailarines cuento y cuantos se requieren, cuantos actos o escenas tendrá la obra y si se requerirán también actores o solo bailarines, si se requerirá de música en vivo en toda la obra o solo en algunas partes.

En el caso de que se requirieran utilizar vídeos o imágenes, debemos identificar cuales serían esos vídeos y cómo es que se van a emplear; también tenemos que tomar en cuenta que pueden llegar a existir múltiples factores que podrían modificar la idea original de la obra, como por ejemplo ¿qué cualidades de movimiento tendrá la obra? o en caso de que se requiera improvisación, saber ¿sobre qué se improvisará? ¿Cuántas escenas de movimiento vamos a requerir? Como ya se mencionó se puede utilizar también la improvisación como método de composición, aunque de esta se piensa que es algo que no muestra orden o causa aparente.

En la danza se ha recibido influencias de otras disciplinas artísticas, de manera muy significativa y especial, es el caso de la música, ya que existe un vínculo muy particular con ella. Como en toda disciplina artística, debemos utilizar los medios necesarios para la obra, en la medida que se requiera, eso dependerá siempre del coreógrafo.

Cuando usamos medios tecnológicos para construir una obra, estas herramientas que se utilizan y responden a intereses formales o personales, pero que obedecen siempre a un ambiente de cordialidad, solidaridad y colaboración para obtener de esas herramientas elementos para hacer crecer nuestras posibilidades a la hora de hacer coreografía.

Para realizar un montaje escénico o composición coreográfica existirá siempre una idea hacia alguien o algo para poder crearla, puede ser un tema personal, una imagen, una idea sobre algo, alguna anécdota; no importa la razón por la cual se genere, lo importante es lo que provocará al coreógrafo, eso que lo impulsará para empezar a crear y con lo cual se comprometerá hasta finalizarlo.

Cuando se piensa realizar un montaje escénico o composición coreográfica, lo primero es definir los requerimientos para el montaje, no es el solo hacer coreografía, existe siempre una intención de generar distintas sensaciones en el público sin necesidad de explicar nada.

Algo muy importante y que no se nos debe pasar nunca al realizar un montaje coreográfico, es realizar el guión escénico, el cuál será el conducto por el cual transitará todo el montaje y dará sustento a la obra, dentro de ese guión también debe estar incluida la notación coreográfica de cada escena de movimiento del montaje.

Al realizar un montaje escénico o composición coreográfica, debemos tener claro que las distintas escenas y bailes no siempre deberán tener semejanza entre si, ni funcionarán de la misma manera en el transcurso de todo el montaje escénico, por el contrario, cada una generará distintos matices y emociones durante la obra. No debemos olvidar que llegar al resultado final no es fácil, conlleva un esfuerzo y trabajo de meses para poder culminarlo y presentarlo.

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