La respuesta a este espacio editorial es: lo que sea, pero que guste. La lectura no se condiciona, no se obliga y mucho menos se impone. No existe una fórmula secreta, pero sin duda el papel de la educación es importante para generar públicos lectores. Es grato asistir como cada año a la Feria Universitaria del Libro (FUL), la máxima expresión de la cultura, en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), pero lo es mucho más cuando uno observa a niños volcados de lleno y por su voluntad en las actividades en turno. Algo están haciendo bien los paterfamilias, las instituciones educativas o el profesorado cuando vemos a los pequeños salir contentos de los talleres, presentaciones editoriales o cualquier dinámica preparada para ellos. Es más satisfactorio cuando los escuchamos decir “¿me compras un libro?”, o verlos en la disyuntiva sobre cuál llevarse. En ese momento nos damos cuenta que caminan en el sendero correcto para convertirse en potenciales lectores. Por su incansable vocación en la promoción de la lectura y por su mérito como escritor, editor, traductor y académico, Juan Domingo Argüelles recibió el Reconocimiento Universitario de Fomento a la Lectura “Profesor Rafael Cravioto Muñoz”, en el marco de la FUL 32. El ensayista atina perfecto al decir que “lo importante es que nos guste lo que estemos leyendo, que encontremos sentido en ello”. Preferentemente con acompañamiento de los padres, o uno de ellos por lo menos, esta labor llegará al éxito esperado. Textos breves o largos, de ficción o novelas, como sea, pero si estamos frente al libro correcto y si nos rodeamos de las personas adecuadas, seguro generaremos sinergias que marcarán nuestro gusto por la lectura. De filón. Las cirugías a las que está siendo sometido el sistema de transporte masivo Tuzobús van viento en popa, no es para menos el hoyo financiero con el que se recogió.

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