En julio de este año, y tras desaparecer en Pachuca, la joven fue localizada dos días después en Oaxaca

Pachuca.- Tras desaparecer un lunes por la tarde en Pachuca y ser localizada dos días después a casi 800 kilómetros de distancia, en Oaxaca, Cynthia Ugalde Herrera, de 21 años, cuenta cómo actualmente continúa preguntándose qué sucedió ese día, aunque todos le sugieran mejor olvidarlo.

Fue el pasado 9 de julio cuando todo comenzó, aquel día, Cynthia relata que acudió al lugar donde estudia arquitectura, en el Tecnológico de Pachuca, para encontrarse con unos compañeros, ya que llevarían a cabo actividades académicas; “solo recuerdo que estaba resfriada, me sentía muy cansada y lo único que deseaba era regresar a mi casa, fui al baño y, después no recuerdo nada, absolutamente nada”.

Al día siguiente, familiares y amigos de la joven, reportaron su desaparición luego de perder el rastro de su paradero y de que no regresara a su domicilio; la última vez que la habían visto fue saliendo del tecnológico con un suéter verde, botas tipo Jeep, una bolsa de manta y un pantalón de mezclilla.

Sin embargo, dos días después fue informado que Cynthia había sido localizada a salvo pero que estaba desorientada y a casi 800 kilómetros de distancia, en el municipio de Salina Cruz, en Oaxaca, a donde hasta el día de hoy refiere no saber cómo llegó.

“Desperté en un lugar lleno de árboles y escombro, todo era muy confuso y solo recuerdo haber visto unas casitas, pero en ese momento no sabía si estaba soñando o qué pasaba, porque no sabía dónde estaba; comencé a caminar por una carretera, pasé varias calles, estaba anocheciendo y seguía sin entender qué sucedía, hasta que llegué a un lugar donde indicaba que era Oaxaca y me solté a llorar, no entendía qué hacía en ese sitio.”

Posteriormente, cuenta que regresó a un lugar donde recordaba haber visto policías, por lo que pidió ayuda; no obstante, cuando las autoridades, sus padres, amigos y demás personas comenzaron a llegar y hacerle preguntas sobre cómo había llegado hasta ahí, notó que no recordaba casi nada de la semana anterior y su mente era confusa, además de tener sueño, debilidad y hormigueo en todo el cuerpo.

“Di varias declaraciones, trate de dar hasta el más mínimo detalle de lo que pasó, pero lo más frustrante e impotente es no poder entender o saber qué pasó y que todos hagan sus suposiciones, que digan que me fui porque quise, que andaba en una fiesta, que me drogue, o ese tipo de cosas que no ocurrieron.”

Pero Cynthia asegura que su caso podría no ser el único, pues en algún momento le explicaron que “es la ruta habitual, llevan jóvenes del centro del país por una ruta que sigue el litoral de la costa Pacífica desde Guerrero, pasando por pueblos y zonas rurales, ya que carecen de seguridad; luego, dependiendo de la seguridad en el sur del país, retenes, inspecciones, puestos de seguridad militar, es lo que toca; el objetivo: cruzar la frontera a Guatemala”.

Pese a ello, refiere que tanto a las autoridades de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Hidalgo (PGJEH), como a las de la institución académica donde cursa sus estudios, parece no importarles que hechos de esa naturaleza ocurran, pues tras lo ocurrido lo único que le dicen es que “trate de olvidar la situación, que lo importante es que estoy bien, que no existe evidencia de que algo me pasara y que posiblemente yo me fui sola y lo olvide.

“No es posible que me digan que porque ya aparecí no existe obligación de indagar, de buscar y entender qué pasa, hoy soy yo pero mañana podría ser otra u otro. Hasta hoy solo se sabe que ubicaron mi teléfono en Pinotepa Nacional, pero es todo, se ha buscado en cámaras de seguridad, se ha preguntado, pero no existe información adicional, las cámaras solo revelan que salí de la escuela, tomé el Tuzobús y entré a Cuesco, después no se sabe nada y lo más extraño es que yo no recuerdo nada de eso.”

A su vez, condenó que las autoridades educativas del Tecnológico de Pachuca no respondieran ante la situación como se esperaría en un caso como ese, pues dijo que aunque quizá no tienen responsabilidad en lo que ocurrió, sí pudieron ejercer acciones posteriores para velar por la seguridad de sus estudiantes, como proporcionarles charlas informativas.

“Lo que más duele es la indolencia de todos, como si a nadie le importara en lo absoluto que estas cosas pasen, se concentraron más en buscar un culpable y señalarme a mí por desaparecer que por ver realmente qué fue lo que ocurrió, porque a cualquiera le podría pasar y yo sobreviví, pero alguien más podría no hacerlo.”

Por ello, y pese a lo complicado que resulta para ella hablar del tema, Cynthia considera que es importante contar su historia para que las personas estén informadas y tengan cuidado ante ese tipo de situaciones que, “por desgracia, son una realidad, porque sí pasan en este estado”.

No es posible que me digan que porque ya aparecí no existe obligación de indagar… Hasta hoy solo se sabe que ubicaron mi teléfono en Pinotepa Nacional… Las cámaras solo revelan que salí de la escuela, tomé el Tuzobús y entré a Cuesco, después, no se sabe nada, y lo más extraño es que yo no recuerdo nada de eso

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