En 1895, el asesinato de Bridget Cleary cimbró al condado de Tipperary, Irlanda. El responsable de su muerte fue Michael Clearly, su esposo, quien la quemó viva bajo la firme resolución de que no era su compañera de vida, que la verdadera Bridget había sido secuestrada y él solo había dado muerte a un changeling…
En el norte de Europa –Inglaterra, Escocia, Gales, Irlanda, Alemania, Bretaña y una parte de Francia– existe la creencia de que los niños o bebés pueden ser secretamente reemplazados por el hijo de un hada o alguna criatura fantástica. El sustituto del niño es conocido como changeling –“alguien que es dado al cambio” o “alguien que es sustituido por otros”–.

Descubriendo a un changeling

A lo largo del tiempo hubo múltiples razones por las que los padres creyeron que su hijo había sido sustituido por un ser sobrenatural; la más común era que el niño en cuestión presentaba alguna alteración o deformidad “inexplicable”. Hoy en día se cree que esas afecciones desconocidas eran condiciones como el síndrome de Down, la espina bífida, progeria, la mucopolisacaridosis y hasta problemas ocasionados por el parto, entre otras.

Por otro lado, cuando un niño era zurdo, lloraba constantemente, comía demasiado, era agresivo, cruel, callado o tímido y tenía comportamientos extraños mientras se encontraba solo, como bailar y saltar sobre mesas o sillas,podía indicar que era un changeling –muchas de esas

actitudes actualmente están relacionadas con trastornos obsesivos compulsivos, autismo, síndrome de Asperger o simplemente con una mala crianza–. También se creía que si la familia pasaba por una racha de infortunios o pobreza se debía a ese ser, ya que las hadas se alimentaban de la buena suerte. Incluso si el infante era demasiado bello o inteligente se tomaba como una mala señal.

Hay que quemarlos!

El método más común para deshacerse de un changeling era quemarlo, aunque también podían golpearlo, usar encantamientos o remedios herbales, ahogarlo e incluso envenenarlo. Muchas veces se le decía que su verdadero hogar estaba ardiendo para que saliera corriendo hacia el bosque o, también, se aparentaba hacerle daño, esperando que así, su madre verdadera –es decir, el hada– regresara por él. Como prevención, los padres solían dejar unas tijeras de hierro en la cuna del bebé, pues según el folclor, ese material ahuyentaba a las hadas.

Bridget Cleary no era una niña cuando su esposo la acusó de ser un changeling, pues tenía alrededor de 26 años. Antes de ser quemada, fue tratada por doctores, sacerdotes y curanderos; sin embargo, para sus cercanos nada de eso dio resultado. Después de su fallecimiento, su esposo y algunos vecinos pasaron días en los límites del bosque, esperando el regreso de la verdadera señora Cleary. Evidentemente, nunca llegó.

Cada sexenio, durante época de elecciones, los políticos de nuestro país nos ofrecen una gran cantidad de términos que a veces no entendemos. Las páginas de Politiquerías. Glosario para entender el tejemaneje de las elecciones en México están llenas de triquiñuelas y felonías, en las que encontrará divertimentos y acepciones –cada una con su ejemplo de la vida real– de actos frecuentes en nuestro complejo sistema democrático.

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