El simple hecho de salir a la calle en estos días de cuarentena se ha vuelto una experiencia insólita. Caminar a las ocho de la noche, sin el bullicio de las personas yendo a cenar, sin estudiantes regresando a casa, en ausencia de quienes aprovechan la oscuridad para trotar o andar en bici resulta desconcertante. ¿A qué hora cambió la realidad, la historia? Ver negocios vacíos o de plano con la cortina cerrada me causa ansiedad. ¿Qué va a pasar con las personas que dependen de esos negocios para vivir? Hoy estamos en el ojo del huracán, en medio de esta crisis por el Covid-19. Muchos se encuentran aislados; aunque en México, donde más del 56 por ciento de la población labora en la economía informal, muchos siguen trabajando en las calles, ganándose la vida pues porque no hay de otra. Viven cada día de lo que ganan.

¿Y luego, cuando termine la cuarentena qué? La economía estará seca, sobre todo porque las pequeñas y medianas empresas (Pymes), las que generan la mayor parte del empleo en nuestro país, están desprotegidas para hacer frente a la parálisis actual. Si no venden, ¿de dónde vendrá el dinero para sostener su operación, para solventar los salarios de sus trabajadores? Según el Inegi, en México las microempresas (de uno a 10 empleados) representan al 95.4 por ciento de las unidades económicas de la nación, mientras que las pequeñas representan el 3.6 por ciento y las medianas 0.8 por ciento.

Las Pymes contribuyen con poco más de la mitad del PIB y generan 72 por ciento del empleo formal. Pero, a pesar de su importante aporte a la economía, al mismo tiempo son las más vulnerables. El propio Inegi refiere que solo 62.6 por ciento de las microempresas que tienen hasta dos empleados viven hasta el primer año, mientras que 42.6 por ciento solo llega al segundo año tras su nacimiento.

Y si a eso le sumamos ahora la parálisis que viene, ¿cuántas empresas cerrarán después de la cuarentena? Son incalculables los efectos que vendrán en próximos meses, por esa razón urge una estrategia que minimice el desastre.

Los gobiernos federal y estatales ya comenzaron a anunciar algunas medidas. El presidente Andrés Manuel López Obrador informó ayer que su gobierno entregará créditos a comerciantes y pequeños negocios, que se traducen en el aumento de apoyos a través de programas como Tandas para el bienestar. Incluso dijo que su administración tiene fondos para financiar esos créditos extraordinarios y que no hay necesidad de buscar apoyo en el Fondo Monetario Internacional (FMI) “como hacían los neoliberales”.

El gobernador de Hidalgo Omar Fayad también anunció ayer créditos a micro, pequeños y medianos empresarios, con una prórroga de pago de tres meses y con una tasa de intereses del cero por ciento.

Se oye bien, pero hasta el momento los anuncios solo son eso: promesas demagógicas. No hay reglas de operación, no hay ventanillas a dónde formarse. Y las quincenas que deben pagar los pequeños y medianos empresarios están a en la esquina, el próximo viernes. ¿Y los apoyos? Hasta ahora son solo discursos alentadores, palabras que hacen quedar bien a los políticos.

¿Qué va a pasar el día después del Covid-19? [email protected]

Comentarios

Artículo anteriorConfirman 405 casos en México
Artículo siguienteBuscan a madre e hija desaparecidas en Pachuca
Avatar
Periodista desde hace más de una década y director del diario Libre por convicción Independiente de Hidalgo. Es licenciado en comercio exterior por la UAEH y licenciado en lengua y literaturas hispánicas por la UNAM. Colabora como articulista en el diario que dirige y también en el portal SDPnoticias.com. Fue reportero en el semanario Aljibe y Síntesis Hidalgo. Trabajó para los periodistas Ricardo Alemán y Estela Livera en un programa de investigación. En 2007 ingresó a trabajar a Bermellón, Edición e Imagen, despacho donde se desempeñó como jefe de redacción hasta 2009. Es colaborador de la editorial Elementum desde 2010.