¡Que regrese el color a nuestras universidades!

635

El muralismo y el arte han abierto espacios imprescindibles en las universidades, espacios de la vida cotidiana de generaciones completas durante décadas que han marcado y son testimonio de hechos históricos en la vida universitaria. Sin embargo, hoy lamentablemente las rutas del capitalismo ponen en riesgo esta parte del desarrollo humano tan vital en la vida de nuestro país. La destrucción de obras murales, el cierre de espacios estudiantiles, la persecución de académicos, estudiantes, investigadores y trabajadores que han construido nuestras instituciones educativas autónomas, públicas y gratuitas son una constante.
Nuestras universidades, puntos de encuentro, de formación y de debate crítico no pueden alinearse a las políticas neoliberales que apuestan a toda costa someter, desde la educación, a nuestros pueblos, a la juventud y a la niñez para luego alinear a toda una nación a los mandatos del capitalismo.
En el caso de la Universidad Nacional Autónoma de México que tiene probablemente el acervo de murales más grande de todo el país, hay una doble moral con respecto al tema ya que solo las obras encargadas por la institución son las “política y artísticamente correctas” y se encuentran catalogadas, pero las obras resultado de espacios abiertos por la comunidad universitaria, son destruidas o se encuentran en el abandono, como la del maestro Daniel Manrique, creador de Tepito Arte Acá, en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.
Entre muchos ejemplos se encuentran la destrucción de más de nueve murales en febrero del 2000, producto del movimiento estudiantil, por órdenes del entonces rector de la UNAM y bajo la obscena protección de hordas de individuos de uniforme gris que entonces se estrenaron como Policía federal preventiva (PFP) violando con el uso de la fuerza la autonomía universitaria y destruyendo cualquier testimonio artístico del movimiento estudiantil.
No hay memoria. Hace unos días en un ejercicio pleno de libertad de expresión, académico y universitario, alumnos del Colegio de Ciencias y Humanidades del plantel sur de la UNAM abrieron nuevamente un espacio para el muralismo a través de una jornada de extensión académica rumbo a la construcción de un mural en su plantel. En un contexto de franco autoritarismo la recuperación de espacios estudiantiles para el arte no solo es una práctica noble sino también necesaria en la formación de personas creadoras y críticas.
Uno de los grandes resultados de esta jornada de extensión académica es la apertura de un muro de prácticas para el aprendizaje y análisis del muralismo, un espacio recuperado y no “tomado” por los estudiantes, como argumentan las autoridades del plantel que inmediatamente se negaron a la permanencia de un espacio, que abre nuevamente la correcta ruta del pensamiento crítico, tolerante, incluyente y de libre expresión de los estudiantes en su propia casa y en beneficio de toda la comunidad universitaria.
No obstante, las autoridades del plantel dirigidas por un individuo que ya como antecedente, siendo el secretario académico, fue cómplice en 2010 de la destrucción de un histórico mural dedicado al Movimiento Estudiantil del 68, realizado por el maestro hidalguense José Hernández Delgadillo, sin argumentación válida alguna y cerrando poco a poco los espacios de la comunidad y de una institución legendaria donde hoy, sus muros lucen pintados literalmente de color negro: ausencia de luz, oscuridad total. Oscuro pensamiento; oscura lógica; oscura conducta universitaria; oscuros antecedentes; oscuras aspiraciones políticas y oscuro razonamiento en una escuela en la que sus distintos planteles, en su momento, hincharon de colores la vanguardia de la educación pública preuniversitaria en México.
Hoy, en el CCH sur los papeles los voltea un director que se victimiza con la acción de los estudiantes, en un contexto cotidiano donde permea el autoritarismo protegido por el personal jurídico de la escuela que hace funciones policiacas y donde la libertad de expresión requiere obligatoriamente de trámite burocrático. Estas no son las universidades que queremos. Que vivan los estudiantes y los espacios conquistados por generaciones.

Comentarios

SHARE
Artículo anteriorLa estabilidad del billete*
Artículo siguienteLa última comida
"Muralista y artista visual con un doctorado en artes y diseño, maestría en gráfica y licenciado en artes visuales por la Facultad de Artes y Diseño. Cuenta con una trayectoria como creador de más de 30 años."