En una sesión histórica, el Senado de la República aprobó ayer la nueva Ley Federal para la Regulación del Cannabis que legaliza el cultivo, la producción, el consumo, la distribución, la industrialización y la venta de la mariguana bajo control federal. Con la oposición del Partido Acción Nacional, la Cámara alta avaló con 82 votos a favor, 18 en contra y siete abstenciones crear el Instituto Mexicano de Regulación y Control de Cannabis, además de reformas a la Ley General de Salud y al Código Penal que prohibían el consumo lúdico. Se trata de un tema controversial en todas sus aristas. Tras el dictamen que emana de Paseo de la Reforma 135 todavía quedarán muchas dudas por resolver: ¿se acabará el mercado negro?, ¿se combatirá la criminalización?, ¿los pequeños productores podrán cultivar la planta sin temor a ser extorsionados, amenazados o asesinados?, ¿qué papel jugarán las grandes compañías canadienses en este nuevo negocio? Otras preguntas más pueriles versan sobre si la libertad de poseer, consumir y cultivar mariguana exacerbará la violencia y la delincuencia. Y es que la legislación aún contempla sanciones penales para la posesión de más de 200 gramos de cannabis y multas por portar entre 28 y 200 gramos. Este candado abre la puerta a la extorsión policiaca. Por supuesto, a los campesinos pobres, sin acceso a la justicia, los seguirán persiguiendo el crimen organizado y autoridades despiadadas. La nueva ley creará un mercado legal para la mariguana que podrán comprar a altos precios los fifís, mientras que los consumidores de los barrios pobres seguirán siendo extorsionados, detenidos o incluso encarcelados. La Ley Federal para la Regulación del Cannabis tendrá una última aduana en el palacio legislativo de San Lázaro, sin embargo, la fragilidad del Estado mexicano para garantizar su andamiaje legal podría ser un obstáculo de este nuevo churro legislativo. De filón. Hoy, último día de la décima edición del Buen Fin. Aproveche, ayude y cuídese.

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