Hoy más que nunca la juventud mexicana tiene la posibilidad de ser parte del cambio democrático, de transformar el régimen político podrido y corrupto, cuyos gobiernos les son ajenos y distantes ya que no se identifican con su realidad, pues los excluye y les imponen, quedando muy lejano el mundo mejor que aspiran. Nunca como ahora saben del poder de su voto y que está en sus manos elegir libremente un futuro diferente, que tenga que ver con sus aspiraciones y las oportunidades de estudio y de trabajo que hoy el sistema político les niega a muchos de ellos, pues el primero de julio se verá una participación inédita de ellos y de toda la sociedad en su conjunto de hacer a un lado a los gobiernos corruptos del PRI del PAN y de sus partidos paleros.
A 50 años del movimiento estudiantil de 1968, que fue parteaguas en la historia de nuestro país por la falta de libertades, democracia, la corrupción, impunidad y represión que imponía el régimen priista del gorila Gustavo Díaz Ordaz; movimiento en el que participaron primero miles de estudiantes y docentes de la UNAM y del IPN al que se fueron sumando universidades privadas, extendiéndose en pocos días a las de otros estados, acompañados de una participación popular que cimbró al país previo a la 19 Olimpiada celebrada en la capital de nuestro país; mismo que fue brutalmente acallado con las fuerzas policiacas y militares que lo mismo invadieron las instalaciones de Ciudad Universitaria que las del Casco de Santo Tomás, culminando con la masacre del 2 de octubre en la plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, dejando cientos de muertos y miles de presos y perseguidos, escribiendo una de las páginas más negras de nuestra historia contemporánea.
Esa enseñanza estudiantil de la generación de 1968 ha sido siempre, en la historia reciente, inspiración de decenas de luchas estudiantiles a lo largo y ancho del país, mismas que también fueron reprimidas, como el Halconazo del también priista Luis Echeverría en 1971, y los subsecuentes en: Chapingo, la Universidad Autónoma de Nuevo León, la de Puebla, la de Sinaloa, la de Oaxaca y muchas otras que a lo largo de estos 50 años –aunque siempre terminaron sometidas, pero– siempre sembraron semillas de cambio democrático, pues eran espacios naturales de libre pensamiento y voces conscientes y críticas; así como también generaron –y lo siguen haciendo– miles de profesionistas capaces, competentes y con visión social sentando bases para la investigación científica, siendo hoy cimiento de un México que cuenta con grandes capacidades humanas –muchas de ellas desperdiciadas– por los gobiernos manipuladores y mediocres que padecemos.
En los meses recientes dentro de las campañas electorales, jóvenes estudiantes de diversas instituciones del país, han estado inclinándose en una importante mayoría a votar por Andrés Manuel López Obrador y sus proyecto de nación incluyente en el que muchos jóvenes se identifican teniendo una real esperanza de cambio; lo mismo lo han recibido en recintos universitarios manifestando su apoyo, como en muchas plaza públicas del país; han hecho sondeos de por quién votarían en la elección presidencial, en las que de manera contundente se inclinan por el candidato de Morena, como también quedó demostrado en el simulacro de votación en varias universidades mexicanas hace unos días, donde se manifestó una abrumadora mayoría de estudiantes a favor de López Obrador.
En Hidalgo, jóvenes estudiantes universitarios de instituciones públicas y privadas están interesándose y participando en política, y en las propuestas de los candidatos presidenciales, en particular en las de AMLO, lo que ha llevado a contar con una universidad pública como la UAEH a permitir que los jóvenes asistan a escuchar sus propuestas en su reciente visita a nuestra entidad como parte de su proceso de formación académica, pero también social, con el pleno respeto a ejercer sus derechos constitucionales, situación que me parece muy loable y que ojalá se extendiera a todos los centros de enseñanza superior de todo el país en el que puedan escuchar las propuestas de cualquier candidato.
Eso, sacó de quicio al gobierno del estado y a sus partidos afines del PAN, el PRD y demás, pues en lugar de que ellos también fomenten la participación de la juventud estudiantil en todas las esferas políticas, económicas y sociales, pegan el grito, ya que ellos no tienen la capacidad, ni la propuesta para atraer a esos jóvenes que hoy, estoy seguro, van a ser el gran factor de cambio que el país necesita urgentemente y serán también los que nos ayuden a construir la alternancia legislativa y de gobierno que le urge a los hidalguenses.

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