“Te propongo una cosa: ninguno de los dos le dirá a mis papás. Sí, yo te pegué, pero tú lo hiciste primero. Si se dan cuenta, ninguno echará de cabeza al otro, ¿de acuerdo?”.
Suena como un argumento cualquiera entre hermanos pequeños que llevaron una discusión a las últimas consecuencias. O también entre los equipos de Grupo Pachuca de primera división. Todo esto luego de que Diego Novaretti e Hirving Lozano protagonizaran uno de los roces más fuertes del partido entre Panzas Verdes y Tuzos. Todos atestiguamos los constantes enfrentamientos entre el defensa esmeralda y el delantero blanquiazul, que se hicieron de palabras en varias oportunidades por faltas desleales. Sin embargo, nadie se había percatado de la agresión en forma de escupitajo del argentino que le costó ser suspendido por seis partidos.
“Juré por la vida de mi hijo que no como chicle”, dijo Diego. Esto porque las repeticiones dan a pensar que el zaguero le arrojó al Chucky la goma de mascar que llevaba en la boca, aunque cabe la posibilidad de que se tratase de un proyectil mucho más grotesco. De cualquier forma, la sanción procedió pese a que Pachuca nunca solicitó lo propio. Es más, el propio Hirving argumenta no haberse percatado de la agresión, aunque en la misma toma se aprecia que le propina un codazo en las costillas a su marcador.
Mucho se ha argumentado respecto a esta situación y el accionar de sus involucrados. ¿Por qué Lozano y su club se mantuvieron al margen de la situación en todo momento? El joven canterano claramente no necesita esa clase de publicidad tras estrenarse en el torneo en curso con un hat-trick, logrando relevancia en la prensa internacional. Por su parte, cualquier ingenuo podría creer que al equipo hidalguense no le beneficia la sanción de Novaretti y por eso no apelaron. Sin embargo, la “hermandad” entre ambos clubes tuvo, en cierta forma, un beneficio deportivo.
Y digo “en cierta forma”, pues la sanción procedió. No obstante, en otras circunstancias podríamos toparnos con un actuar similar entre Pachuca y León: no dices nada, no digo nada. Incluso, teniendo un pequeño sentido de conspiración, podríamos pensar que la investigación se llevó a cabo por parte de la comisión disciplinaria como una advertencia deportiva por el tema de la multipropiedad. Es decir, ¿quién demandó la cabeza del defensa leonés? Sea como sea, en el seno de Grupo Pachuca, la ropa sucia se lava en casa.

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