La crisis de contaminación ambiental que vivimos hace unas semanas en el centro del país sacudió la política megalopolitana de movilidad entre los estados de México, Hidalgo y nuestra capital nacional. Presionada por las duras críticas tras la crisis ambiental de mayo, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México Claudia Sheinbaum propuso endurecer las ya de por sí restrictivas políticas ambientales referentes a la circulación de vehículos automotores y planteó evitar que entren a territorio capitalino unidades matriculadas en otros estados de la República de martes a jueves de 6 a 10 horas, incluido Hidalgo. Eso, a pesar de que nuestro estado forma parte de la Comisión Ambiental de la Megalópolis (Came) y de que ya desde hace varios años compartimos el programa de verificación vehicular. Según Sheinbaum, la idea es evitar que los capitalinos emplaquen en otras entidades y circulen de manera cotidiana en la CDMX eludiendo pagar contribuciones en su demarcación. Esa medida, formulada bajo la presión de la emergencia, podría significar un paso atrás en la construcción de una megalópolis ordenada, en la que los estados que la conforman compartan políticas urbanas y también derechos, como lo es circular todos los días y horas en la capital del país. Ojalá que como dice el secretario de Movilidad y Transporte (Semot) José Luis Guevara se sienten los estados involucrados y piensen en soluciones conjuntas más que en empezar a construir un muro que aísle a la capital de todos los mexicanos. De filón. Desde el lunes se escuchaban rumores sobre la salida del secretario de la Política Pública del gobierno estatal Israel Félix. Ayer por la tarde se hizo oficial la especie y ahora se abren las apuestas sobre el futuro del aún joven exfuncionario estatal.

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