En su quinto Informe de Gobierno, Enrique Peña Nieto expresó: “México es un país en ascenso, fuerte, estable y confiable y además que tiene un economía abierta moderna y competitiva”.
¿Entonces por qué la tasa trimestral de crecimiento del PIB que se registró en el primer trimestre de 2011 bajó de uno a 0.6 por ciento en el primer trimestre de este 2017?, ¿fuerte? Cuando el gasto público en investigación y desarrollo (I+D) apenas representó 0.4 por ciento del PIB, cabe recordar que Peña Nieto se comprometió a que esta cifra llegaría a uno por ciento del PIB, pero en 2015 recortó 2 mil 500 millones de pesos al Conacyt y para 2016 el recorte alcanzó 7 mil millones de pesos, además de anunciar a través de Hacienda, que habrá otro recorte presupuestal para 2018, el incumplimiento de su palabra ya es evidente, no llegaremos a uno por ciento del PIB en I+D.
¿Cómo podemos llamarle fuerte a México, si padecemos un profundo rezago tecnológico? Al grado que los únicos que patentan son extranjeros obteniendo 95.5 y 88 por ciento de las patentes otorgadas en 2015 y 2016 respectivamente, mantener a la I+D+i en el rezago, va en detrimento de la mejora de la calidad de vida de los mexicanos.
¿Estable? Cuando somos el segundo país más violento a nivel internacional, ¿confiable? Si por algo nos reconocen en el extranjero, es por la corrupción y la impunidad, los más de 32 mil desaparecidos no se pueden ocultar. ¿Economía abierta? Sí, pero no global porque más de 80 por ciento de nuestro comercio es con EU.
¿Competitiva? Veamos, en los reportes del Foro Económico Mundial puede observarse, que si bien es cierto que en competitividad global, la posición de México pasó de 58 a 51 entre 2012 a 2017, también es cierto que en materia de requerimientos básicos cayó de 71 a 74, en innovación de 55 descendió a la 63; y en materia de salud y educación primaria nuestro ranking cayó del 69 al 74, ya no se diga del desarrollo institucional que pasó del 103 al 116.
El presidente Peña Nieto aseveró que 2 millones de mexicanos han superado la pobreza extrema, ¿entonces por qué los habitantes de un millón de hogares tuvieron que pedir limosna y/o delinquir para comer, según datos del Inegi?
¿Usted considera que tiene sustento lo expresado por Peña Nieto respecto a que el rediseño de las políticas sociales permitirán superar la pobreza extrema en 10 años? Claro que no, porque la productividad laboral sigue en descenso, ya que pasó de menos 0.3 por ciento en el primer trimestre de 2011, a menos 1.9 en el primer trimestre de este 2017.
Según datos del Inegi el índice de pobreza laboral pasó de 38 por ciento en 2011 a 40 puntos porcentuales en el segundo trimestre de 2017; la tasa de creación de empleos se ha mantenido constante, en diciembre de 2011 fue de 4.1 por ciento y en junio de 2017 apenas aumentó a 4.5, en este mismo año los empleos generados acumulados son más de 555 mil, pero el compromiso era de 700 mil, entonces no es el avance tan espectacular como dice Peña Nieto.
Llama la atención que el subempleo se mantiene en 8 por ciento y el empleo informal pasó de 47 a 52 puntos porcentuales en el periodo que comprende del segundo trimestre de 2014 al segundo trimestre de 2017. La informalidad más alta está en Oaxaca donde pasó de 69 a 73 por ciento en el mismo periodo, este indicador denota pobreza.
Los ingresos, de por si bajos, registran menos poder de compra, por la inflación creciente a partir del gasolinazo pasando de 3.36 en diciembre de 2012 a 6.44 por ciento en este julio, la inflación subyacente alcanzó 11.27 por ciento y vienen más aumentos como la luz, entre otros.
En los pre-criterios de política económica para 2018 se tiene contemplado que los requerimientos financieros para México pasarán de 29 en 2012 a 49 por ciento del PIB al terminar 2018. Lo que refleja la alta vulnerabilidad financiera del país.
Los ganadores son sectores como la banca cuyas utilidades subieron 23 por ciento en lo que va de este 2017, representando 80 mil millones de pesos. Otros ganadores son la industria automotriz y la minería en manos de empresas transnacionales.
Mientras que no se logre una educación de alta calidad, que desarrolle y aplique la investigación y la innovación como procesos clave de las Mipymes, y se aplique como proceso permanente la transferencia tecnológica y de conocimientos hacia las Mipymes, creando ecosistemas regionales de innovación; no se logrará disminuir la pobreza y la desigualdad. El modelo que propone Peña Nieto para el futuro es más de lo mismo, un esquema neoliberal sin prestaciones sociales, lo que se traduce en rezago, pobreza, corrupción y violencia extrema, ¿no lo cree usted?

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