Inicio Especiales La Entrevista Quirófanos y recuerdos, Chong Barreiro

Quirófanos y recuerdos, Chong Barreiro

1428

Desde hace 13 años es director del hospital general de Pachuca, encomienda otorgada por el entonces gobernador Miguel Ángel Osorio Chong

Pachuca.- Francisco Javier Chong Barreiro, desde hace 13 años director del hospital general de Pachuca, enfrentó, muy joven: 21 años, su primera responsabilidad al dirigir los servicios periciales, creados entonces.

El procurador era un estudioso del derecho, Jonathan Vega Torres, originario de San Luis Potosí, quien se recibió como abogado en la Universidad Autónoma de Puebla y posteriormente se incorporó al equipo del arquitecto Guillermo Rossell, gobernador de Hidalgo.

El doctor Chong evoca con serenidad a Vega Torres, con quien estableció sólida amistad.

“Era el procurador y, posteriormente encabezó el Patrimonio Indígena del Valle del Mezquital y Huasteca Hidalguense, con oficinas centrales en Ixmiquilpan. Ahí también colaboré con él, inicialmente como secretario particular, y luego director de servicios médicos y, en un ascenso, subdirector de bienestar social, que incluía médicos, escuelas del patrimonio, albergues y maquiladoras.”

Como episodio feliz fue su participación en la creación de la Micrópolis Ecológicas de las Piedras en la vertiente de las tres huastecas.

“Por desventura, poco después Vega Torres falleció en un accidente automovilístico en la carretera México-Pachuca. Un sábado. No lo olvido.”

Apunta que el director de la Policía judicial era el capitán Guillermo Rapp.

Reconocido como excelentísimo cirujano, trae dos nombres de especialistas en esa rama médica, uno, su padre, Fernando Javier Chong García, y el otro, Manuel Velasco Suárez, director y fundador del Instituto de Neurología y Hemocirugía.

En servicios periciales enfrentó, en especial, dos sucesos.

“Crimen de 13 personas, en su mayoría colombianos arrojados en la lumbrera del drenaje profundo en Atotonilco de Tula. Los encontraron el 8 de junio de 1981, al parecer hubo cierta implicación del entonces director general de tránsito, en el DF, Arturo Durazo y su subordinado, el coronel Francisco Sahagún Baca, quien encabezaba la división de investigaciones para la prevención de la delincuencia (DIPD).”

Otro suceso que le tocó, fue el homicidio de una jovencita, inculpándose a un policía de Sinaloa, supuestamente secuestrador.

“El cuerpo destrozado fue encontrado en la carretera Sahagún-Pachuca. Al presunto responsable, acompañado de su novia, los ubicaron en un motel de Pachuquilla y los detuvieron.”

Chong Barreiro vio la luz primera en Pachuca el 4 de octubre de1957, según registro “aunque lo cierto es que nací en 1958; hubo confusión con el acta”, explica.

Sus hermanos Susana, Maricruz, Consuelo y Jesús Aristeo no están relacionados profesionalmente con la medicina.

Su familia es cercana a la de María Luisa Chong, madre de Miguel Osorio Chong, exgobernador estatal.

De él, Osorio Chong, recibió el nombramiento de director del hospital general.
De sus estudios en Pachuca, detalla con sobriedad:

“Kinder, en la Amado Nervo; primaria, Julián Villagrán; seguí en la secundaria, federal entonces, número uno; bachillerato, Preparatoria uno y profesional, escuela de medicina de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).”

De su carrera en medicina, subraya que hizo su residencia en cirugía cerebral, y tras exámenes fue aceptado en el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía.

“Fueron cinco años en especialización.”

Pero revela, risueño, en remembranza:

“No quería ser médico, sino arquitecto. Fui a la Universidad Anáhuac. El curso empezaba en julio. Mi padre me sugirió: ‘¿Por qué no te inscribes en medicina y ya, si no te gusta, entras a arquitectura?’

Por siempre me quedé en medicina y terminé a los 29 años.”

Al inicio colaboró con su padre y más adelante se incorporó con el doctor Alejandro Vargas, quien era director de enseñanza e investigación.

Precisamente, a los 29 años fue designado subdirector del hospital general.

“Años adelante colaboro con el doctor Andrés García, en regulación sanitaria; fueron dos años.”

Pero el hospital general iba a ser etapa principal en su destino.

“El uno de abril de 2005, Miguel Osorio me nombró director del nosocomio, cargo que asumí en mayo, hace 13 años.”

Menciona que nunca tuvo aspiración de estar al frente de la Secretaría de Salud.

“Continúo operando como médico. Últimamente salí al interior del estado a una intervención quirúrgica, era urgente. El gobernador Omar Fayad me prestó un helicóptero.

Con él (Fayad) guardo una relación respetuosa; es dinámico, actúa de inmediato, sin dilaciones.”

En las tres últimas administraciones estatales ha empleado helicópteros como medio de transporte en situaciones de apremio; son 238 las ocasiones que lo ha hecho.

Abre un poco el telón para hablar de política.

“Tuve una formación de principios básicos, basada en principios del priismo auténtico.”

Apunta su contacto con Miguel Ángel Barberena, quien estuviera en Hidalgo como delegado del CEN del PRI y otorga una mención especial a Jesús Reyes Heroles, “adoctrinador, auténtico formador de personas.

“Creo en su mensaje de ayudar y mantenerse en mejora continua”.

Francisco Chong manifiesta ser católico.

“Al entrar a un quirófano siempre me encomiendo a Dios; es evocar más allá de la circunstancia terrenal el respaldo del ser supremo”.

Que si es cirujano exigente, que inspira respeto, desde luego, pero también una dosis de temor en los quirófanos, explica:

“Confunden el carácter con ser perfeccionista. Sigo puntualmente protocolos y a la vez atención, eficiencia de quienes me acompañan en una operación. En medicina, uno no puede implementar cosas que pongan en riesgo la vida de los pacientes. Decía el doctor Velasco Suárez: la neurocirugía se hace en la excelencia o no se hace. Y creo en eso.”

Chong Barreiro es un hombre de más de 1.80 de altura; fuerte. Gusta de los deportes. Los enumera: basquetbol y voleibol, más futbol. Auténtico medio ofensivo.

Llegó a fungir como primer jefe de servicios médicos en el club Pachuca.

“Cierta ocasión hubo un impacto de un autobús en Cuernavaca. Viajaban jugadores y cuerpo técnico. Iban a Acapulco. Hubo víctimas mortales, entre ellas el muy conocido Cesáreo Victorino, entonces jefe de fuerzas básicas. Nada ya se pudo hacer.”

No cavila en responder. Es de quienes son auténticamente de espíritu abierto; no se oculta.

Desde joven, adolescente tuvo habilidades manuales que se enriquecieron con la práctica quirúrgica.

Alguna vez, sábado también, le informaron que el arquitecto Mario Viornery había sufrido un percance en carretera.

“Lo encontré delicado, grave. Ayudó la oportunidad de intervenirlo. Salió adelante.”
Acepta que en muchas ocasiones, ya en la convalecencia, se advierten cambios en el comportamiento de quienes han sido operados.

“En su mayor parte no son muy advertibles, y se reintegran a sus actividades con normalidad.”

Entre intervenciones en quirófano de cirugías de cerebro y columna vertebral, ha llegado a las 6 mil 228. La estadística es personal.

Se ensombrece un tanto su rostro al aludir a las que han sido fallidas.

“Un joven con un balazo en la cabeza y otro con paro. Surge una impotencia, mas no desaliento, porque amo a la medicina. Llega a presentarse tristeza, sin llegar a honda depresión. Uno no se lo puede permitir.”

Como responsable del hospital general tiene asignado un horario: 8 a 14 horas “pero infinidad de ocasiones se sobrepasa”.

Su énfasis en el nosocomio que encabeza es la atención a quienes no son holgados en sus recursos económicos.

“La exigencia es permanente, con real sentido de apoyo social, humano, con nuestros semejantes. En todo el quehacer médico, sea público o privado, heredé el buen trato con los enfermos.”

Próximo a cumplir 60 años, supone que podría mantenerse como cirujano hasta los 65.
“Aunque depende de mis condiciones; mi papá todavía estaba en ejercicio pleno a los 78 años. Puede ser que siga.”

No está en sus preferencias el beber.

“Acaso, muy raro, algo de convivencia, pero con estrictos límites. En mi vida, tal vez no más de tres excesos y quizá por curiosidad. Un aperitivo puede ser una copita de mezcal Beneva; una sola.”

En su currículo anota el haber sido presidente de la Sociedad Mexicana de Cirugía Neurológica (2007-2009) y, asimismo, presidente del Consejo Nacional de Neurocirugía.

Anota al Seguro popular entre los que han apoyado al hospital general.

“En 2006 nos ayudaron; hace tres años aportaron 24 millones y el gobernador Fayad otorgó 20 millones. Se han invertido en quirófanos, comedor, urgencias, cuidados intensivos, planta tratadora de agua.”

Sobresale, dice, la identidad que tiene con Marco Antonio Escamilla, secretario de Salud.
“Identificados en propósitos, en equipo.”

Aunque no llegó a ejercer como docente, fue adjunto en la cátedra de neurología, durante nueve años y sin percibir un salario.

Se casó en 1983 en la iglesia de San Francisco con María Guadalupe Alvarado, abogada.

“Ofició mi padrino, el padre Aristeo Ochoa. Mis hijos, Tai-Lu es comunicóloga y Luis Fernando mercadólogo. Somos una familia en que prevalecen apoyo y respeto; bien puede afirmarse que en el marco de una auténtica felicidad.”

  • Reconocido como excelentísimo cirujano, trae dos nombres de especialistas en esa rama médica, uno, su padre, Fernando Javier Chong García, y el otro, Manuel Velasco Suárez, director y fundador del Instituto de Neurología y Hemocirugía

La exigencia es permanente, con real sentido de apoyo social, humano, con nuestros semejantes. En todo el quehacer médico, sea público o privado, heredé el buen trato con los enfermos

Comentarios