¿Dónde nacieron? ¿Cómo llegaron a mi cabeza? Camino cerca del río; las voces gritan palabras que suenan a estornudo. Me recuesto sobre el pasto, aturdido. Abro el libro en la página que leí durante todo el día, toda la semana. La misma línea. Los remolinos de la superficie del agua atraen mi atención. Fluido de las profundidades en la espiral verde. Se confunden las voces, una –entre todas– me dice al oído que es tarde. Quiero sentirme seguro en un estómago frío. Camino al centro líquido. Los extranjeros se estrellan en mis oídos como golpe de agua.
(En el caso del joven turista muerto la semana pasada, las autoridades no descartan un posible suicidio, pues en el libro de la escritora francesa Marguerite Yourcenar, que se encontraba sobre el pasto, se lee subrayada la frase: “La muerte para acabar conmigo, tendrá que contar con mi complicidad”.)

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