Dentro de las imágenes construidas por el arte sobre los pueblos originarios sigue permeando la construcción del indígena “salvaje” o del indígena “sumiso, pacífico e ignorante”. Imágenes construidas desde la literatura en autores como Anita Brenner, José Vasconcelos y su oda al racismo y la supremacía blanca desde La raza cósmica o el insoportable Laberinto de la soledad de Octavio Paz que en pocas palabras convierte a todos los mexicanos en el Chavo del ocho con la apabullante imbecilidad de todos sus personajes.
Imágenes creadas también por la Escuela Mexicana de Pintura y por el muralismo, que si bien en su momento fueron reivindicatorios del indígena, hoy son postales turísticas con las que la Secretaría de Turismo navega con bandera de pendeja haciéndole creer al mundo que los indígenas mexicanos son una “curiosidad” nacional.
Así, desde esa construcción instalada en el imaginario colectivo deviene la incapacidad para comprender, para aceptar, que los pueblos originarios son parte fundamental de la fuerza productiva, cultural, social y política de este país. Los malos y malas gobernantes siguen siendo incapaces en su compleja ignorancia y discapacidad intelectual, de tener una relación de igual a igual con las y los indígenas y los pueblos tratándolos como garambainas folclóricas a los que hay que “darles asistencia social”. Mentiras construidas desde los imaginarios sociales y diseñadas en estrategias de exterminio y despojo de los territorios que ancestralmente resguardan los pueblos originarios. Y además, reforzadas por medios de comunicación vendidos y periodistas sin escrúpulos al servicio del gobierno.
En ese imaginario sobre el indígena solo hay de dos: O son vendedoras de flores (óleo sobre tela), vendedores de pájaros (también óleo sobre tela) de artesanías y bordados regateables, traen iguanas en la cabeza (lápiz sobre papel) y portan sus trajes típicos (técnica mixta sin título) o son terroristas, asesinos y salvajes (novela de Gobernación, el Pentágono, la CIA y Hollywood).
En el arte actual, y sobre todo en el arte urbano, podemos ver mayoritariamente las mismas imágenes que hace más de 100 años, como si hubiera una receta para pintar indígenas o motivos indígenas con la diferencia de que ahora vemos un indigenismo construido desde el “idolito” en imágenes y conceptos tergiversados sobre Quetzalcóatl, Coyolxauhqui, Tláloc o la Coatlicue. La imagen del indígena sigue siendo una garambaina folclórica disfrazada de “reconocimiento” a través de imágenes fusiladas de códices y pirámides. Rara vez vemos una imagen del indígena luchando por su tierra, por su cultura, defendiendo los recursos naturales, poniendo en jaque al capitalismo, diciéndole no al mal gobierno, construyendo alternativas, compartiendo su experiencia de igual a igual con todas y todos, ya no digamos trabajando o levantados en armas. Mientras estas imágenes del “neoindigenismo” en el arte se sigan haciendo, se seguirá construyendo y fomentando el racismo y la ignorancia respecto a los pueblos originarios, su filosofía y sus dinámicas ancestrales y actuales. Un racismo que ya fomentan los medios de comunicación vendidos y los malos gobiernos, como lo vimos con los asesinatos en San Juan Chamula en días pasados. Imaginarios que, a mi juicio, todo artista responsable y comprometido con su pueblo debe de romper ya. Esto es, paradójicamente, construir y resistir. En el marco del Festival Comparte, encuentro de artistas nacionales y extranjeros convocados por Ejército Zapatista de Liberación Nacional, se debate desde los distintos quehaceres y saberes del arte, las rutas que han tomado las y los artistas de todas las disciplinas presentes, se comparte de igual a igual el pensamiento creador, las técnicas, los conceptos, los caminos, las conciencias y hasta la alegría de crear desde el corazón. Desde la poesía hasta las artes escénicas, participan artistas de distintas geografías, artistas de todos los colores incluidos, artistas indígenas, porque aunque a muchas personas les parece irracional y hasta imposible, las y los indígenas también hacen arte y siempre lo han hecho. Desde aquí, artistas del Comparte sumamos también con la voz clara y elocuente del subcomandante insurgente Moisés, –quien denunció los hechos ocurridos en San Juan Chamula, la manipulación mediática y el racismo de los malos gobiernos– al llamamiento a todos los sectores a organizarnos y luchar, compartiendo las distintas experiencias, por construir otro México, uno donde quepamos todos.

Comentarios

COMPARTIR
Artículo anteriorSubsidios al campo, para compadres de EPN
Artículo siguienteViolencia de género y música de banda
"Muralista y artista visual con un doctorado en artes y diseño, maestría en gráfica y licenciado en artes visuales por la Facultad de Artes y Diseño. Cuenta con una trayectoria como creador de más de 30 años."