En días pasados, después de una consulta acerca de dónde se establecerá el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), la ciudadanía mexicana emitió su opinión sobre dónde debe construirse la nueva terminal aérea, eligiendo Santa Lucía. Un total de 310 mil 463 personas (29 por ciento) votaron por continuar el aeropuerto de Texcoco y 747 mil (69 por ciento) votaron a favor de Santa Lucía, de acuerdo con los registros del 98.18 por ciento de las casillas instaladas; 2 mil 722 votos fueron anulados.

Los resultados los dio a conocer el presidente de la Fundación Arturo Rosenblueth Enrique Calderón Alzati, a quien López Obrador encomendó la coordinación de la consulta y el conteo de los votos. Calderón Alzati detalló la noche del domingo pasado que votaron un millón 67 mil 859 personas.

Posterior a la consulta y, por supuesto, al saber el resultado, los detractores de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) no hicieron esperar los comentarios viperinos y desatinados.

Era de esperarse, de hecho no se requería de un agorero para pronosticarlo; lo que no se entiende a ciencia cierta es que aun sabiendo que será el próximo presidente de México, ganando unas elecciones históricas en las que por amplio margen logró ser el triunfador, ¿de verdad sus detractores no logran comprender cuál es la política de Obrador?

En esta columna anteriormente se ha abordado la influencia que tienen tres personajes históricos en AMLO: Benito Juárez, Francisco I Madero y Lázaro Cárdenas. Es evidente que la línea de Obrador es remembrar a estos héroes, tomando como base la política de Juárez, el alcance social de Cárdenas y la transparencia democrática de Madero. Es sumamente fácil entender cuál será el rumbo que perseguirá el país en los próximos seis años con tan solo estudiar la historia de México y, en particular, la de esos tres personajes trascendentes en la vida del país y la de Obrador.

Por citar unos ejemplos de cómo es el razonamiento de Andrés Manuel López Obrador ante dificultades que se le presentan y cómo sale fortalecido siguiendo ideales pragmáticos con una clara tendencia izquierdista, enumero los siguientes arquetipos:

1. En octubre de 2003, una sentencia judicial dictada por un tribunal de circuito obligaba al gobierno del Distrito Federal (Ciudad de México) a pagar una suma, absurda, por la expropiación de unos terrenos. Andrés Manuel López Obrador declaró: “Ley que no es justa, no sirve. La ley es para el hombre, no el hombre para la ley. Una ley que no imparte justicia, no tiene sentido”, y agregó: “La Corte no puede estar por encima de la soberanía del pueblo. La jurisprudencia tiene que ver, precisamente, con el sentimiento popular. O sea que si una ley no recoge el sentir de la gente, no puede tener una función eficaz. La corte no es una junta de notables ni un poder casi divino”.

2. Durante su mandato como jefe de Gobierno del Distrito Federal (Ciudad de México) había ocurrido un linchamiento en el pueblo indígena de Magdalena Petlacalco. López Obrador dio a entender que había normas tradicionales más altas que la ley: “El caso hay que verlo en lo que es la historia de México; es un asunto que viene de lejos, es la cultura, son las creencias, es la manera comunitaria en que actúan los pueblos originarios… No nos metamos con las creencias de la gente”.

3. En 2005 el desafuero en contra del entonces jefe de Gobierno capitalino, Andrés Manuel López Obrador, representó hace 13 años el momento “cumbre” de la sociedad política entre el PRI y el PAN. López Obrador entonces declaró que no emplearía abogados ni se defendería y como admirador de Mahatma Gandhi, Nelson Mandela y, por supuesto, Francisco I Madero, prefería ir a la cárcel en lugar de acatar una orden considerada injusta.

Es fácil entender los conceptos que tiene arraigados AMLO. Sus ideas de derecho, justicia, democracia y política tienen un concepto marxista; para él las armas que la burguesía ocupa para dominar al proletario son aquellas que
de manera informal, bajo preceptos corruptos, antimorales y antiéticos en contra del pueblo, se valen para lograr que unos cuantos logren tener más riquezas, mientras que muchos no tienen ni donde vivir.

Por ello, cual justiciero, como si el espíritu de Juárez, Madero y Cárdenas convivieran en su fuero interno, por el bien de todos ¡primero los pobres!, ¡abajo los fifís! ¡No más corrupción ni privilegios! Y por supuesto, la búsqueda de ¡la cuarta transformación de México! ¿Tú lo crees?… Por el bien de todos, que así sea.

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