Desde meses atrás, un gran número de calles de Pachuca eran imagen de olvido, y no solo eso, sino representativas de peligro para conductores por incontables baches.

Muchos de ellos verdaderos hoyancos ante suspendidos trabajos de pavimentación del ayuntamiento, se asimilaron como parte de un paisaje urbano cuestionado por los vecinos.

Ante ello, la alcaldesa Yolanda Tellería manifestó en varias ocasiones que no se contaba con el recurso necesario para emprender una obra gigantesca, de ya urgente realización.

Ha sido algo que, al enfrentarlo, disminuyó ante la opinión pública la presencia y eficiencia del ayuntamiento.

En paralelo, la señora Tellería encontró la forma más eficaz para resolver otro de los graves problemas de su administración: la recolección de basura, al suscribir un convenio con una empresa privada.

Debe reconocerse que la medida fue oportuna y se tradujo en resultados inmediatos. Hasta ahora las unidades realizan recorridos previamente anunciados y paulatinamente han ido desapareciendo los montones de desechos que solían apilarse en las esquinas.

Pero faltaba el rebacheo. Y en ese tema surgieron dos circunstancias, la primera, una larga suspensión de labores en la presidencia municipal tras la declaratoria de huelga sindical, paro que se estimó también urgente respuesta para algo más de mil 200 trabajadores.

Finalmente, luego de más de un mes de buscar acuerdos, y con la intervención del gobierno estatal, se firmó un convenio.

Pero ya las desgastadas finanzas sufrieron otro deterioro.

Y, de pronto, un grupo de regidores en sesión a la que no asistió la señora Tellería, anunciaron que se destinarían 50 millones para el tan anhelado rebacheo.

La presidenta municipal dijo que la acción carecía de validez legal.

Curiosamente, solo entre los grupos del cabildo hubo una ríspida batalla verbal que no llegó a mayores, aunque sí alteró las buenas relaciones.

Al final, epílogo feliz para la administración fue el anuncio de que había terminado un periodo de licitación con 11 empresas para que se determinara que la Constructora Conaso SA de CV, hidalguense, era la que ofrecía la mejor oferta para la pavimentación, con un costo total de 24 millones 504 mil pesos, abarcando 103 mil metros cuadrados de los 170 mil que se estima están dañados.

Se considera que 300 colonias serán beneficiadas.

Y sin determinarse un tiempo fijo para concluir labores, se manifestó que sería lo más pronto posible, ante el riesgo que significa la cíclica aparición de un cambio climático, de la mano con abundantes lluvias.

Volvió la tranquilidad a Casa Rule y a quien la encabeza, no sin soslayarse que hay ingresos que en su totalidad no se han recuperado después de la suspensión de actividades tras la que fue la huelga que ciertamente afectó las arcas.

Los años del amor

El domingo 28 de abril, nuestra compañera Lourdes Naranjo publicó interesante y emotivo relato de una pareja originaria de Achiquihuixtla, del municipio de Atlapexco, en la Huasteca hidalguense.

María Bina Magdalena Naranjo y José Cruz Gregorio, personajes de esa emotiva información, el 21 del mismo mes cumplieron 72 años de casados.

En días que llegan a estremecer al país, predominando noticias de violencia, en todos los extremos, sean de ataques colectivos con víctimas mortales, homicidios de jovencitas estudiantes, no deja de ser una especie de bálsamo que existan personajes que durante algo más de siete décadas han permanecido unidos.

Como pareja son los más longevos de la comunidad.

La nota está acompañada de una imagen de a quienes justamente se festejó.

La señora Magdalena cuenta con 90 años; don José, un poco más mayorcito: 92 años.

Se les conoce genérica y amorosamente como “los abuelos”.

Relata Lourdes Naranjo que el diálogo entre ellos, cuando celebraron el aniversario 72 de su unión, era en náhuatl, y que un padre oficiante les habló en esa lengua.

Y abunda en detalles, lo que enriquece aún más su labor periodística.

María Magdalena se casó a los 18 años; José, a los 20. Eso fue en 1947.

Tuvieron siete hijos de los que sobreviven cinco. Y en el grupo familiar hay 15 nietos, seis bisnietos y dos tataranietos.

Ojalá y ese tipo de noticias fueran más frecuentes para hacer a un lado, aunque fuese por el tiempo que se emplea para leerla, los sobresaltos y tristezas que devienen de un entorno tan convulso como en el que nos toca vivir.

¿Y los peces grandes?

Tatiana Clouthier, diputada federal, externó su confianza de que pronto caiga un “pez gordo” en el combate contra la corrupción que ha emprendido el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Lo expresado por la legisladora fue tácita respuesta a ciertos señalamientos de que en ese capítulo no se han visto sobresalientes resultados.

Hay cuestionamientos directos, públicos, pero los apetecidos nombres de quienes aprovecharon encargos de alta solvencia para lucrar, aún no se difunden.

A lo mejor, la señora Clouthier con su pronóstico logra que se conozca quiénes son y se ejerzan cargos comprobables contra ellos.

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