• Rocío Belem Mayorga Ponce
  • Profesora investigadora del ICSa
  • Iván Zepeda
  • Enfermero
    Área académica de enfermería

Dado que en el hogar es donde pasamos la mayor parte del tiempo, es aquí donde surgen posibilidades de que ocurra un accidente.
Sin embargo, hay dos miembros de la familia donde debemos poner mayor atención: los niños menores de 10 años y las personas mayores de 65 años.
Ya que, por un lado, los niños no miden el peligro y, por otro, los adultos mayores dadas las diferentes condicionantes, como deterioro propio de la edad o las distintas patologías que los aquejan, están propensos a sufrir accidentes. Es por eso que nos enfocamos más en estos miembros de la familia. Durante las vacaciones el riesgo se incrementa, ya sea porque en el caso de los niños los padres trabajan y los adultos mayores no tienen un cuidador de tiempo completo dejándolos mucho tiempo solos, lo que ocasiona que por tedio los infantes busquen formas de divertirse trayendo como resultado accidentes, en ocasiones fatales.
Una mala combinación es cuando se le deja a un adulto mayor el cuidado de un niño, ya que por lo antes mencionado esto podría convertirse en una bomba de tiempo que podría detonar en un accidente para cualquiera de los dos.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), los percances en el hogar son la causa más común de muerte en niños y adolescentes en todo el mundo, ocasionando más de 875 mil decesos al año en menores de edad.
En tanto, decenas de millones más requieren cuidados hospitalarios por lesiones no fatales, y muchos de ellos quedan con secuelas permanentes que repercuten en la pérdida de productividad social en la etapa adulta y un incremento en el costo de vida familiar.
La Secretaría de Salud menciona que los accidentes son el resultado de un conjunto de factores que confluyen en una situación de riesgo como desinformación y negligencia, y son considerados un problema de salud pública susceptible de prevención.
Es por eso que en este artículo pretendemos dar a conocer las principales acciones preventivas que deben llevarse a cabo para evitar accidentes estas vacaciones.

Quemaduras

1. Alejar a los niños de la cocina y zona de planchar.
2. Situar objetos calientes o con llama viva fuera del alcance de los menores.
3. Impedir que los niños jueguen con cerillos, cohetes y contactos eléctricos.
4. Comprobar y regular la temperatura del agua antes del baño.
5. Utilizar guantes o manoplas aislantes para mover objetos calientes.
Asfixia

1. No instalar calentadores ni estufas de gas en el interior de los baños ni en habitaciones pequeñas mal ventiladas.
2. Evitar que los niños jueguen y manipulen objetos pequeños o aquellos que puedan desmontarse en piezas o que no sean recomendados para su edad.
3. No dejar recipientes llenos de agua cerca de los menores, tales como cubetas, tambos, tinas o en su defecto dejar abiertas cisternas.
4. No dejar a los niños solos en la bañera.
5. Impedir que adultos y lactantes duerman en la misma cama.

Intoxicaciones

1. Etiquetar debidamente productos como solventes, de limpieza y, de ser posible, conservarlos en sus envases originales.
2. Guardar dichos productos lejos del alcance de los niños.
3. Evitar usar envases de productos alimenticios, refrescos, botellas de agua, etcétera, para el almacenamiento de esos productos.
4. No almacenar conjuntamente distintos tipos de alimentos, solventes, enervantes, etcétera.
5. Muy importante no referirse a los medicamentos como dulces, ya que los niños podrían ingerirlos creyendo que son golosinas.

Caídas

1. Mantener el suelo lo más libre posible de obstáculos, como juguetes, utensilios de cocina, basura, etcétera. Sobre todo en las zonas de mayor circulación del hogar.
2. Las puertas, balcones y ventanas que den acceso a zonas de riesgo de caída deben disponer de un sistema de bloqueo que impida su apertura a niños.
3. Evite tener las superficies resbaladizas. Procure tenerlas siempre limpias. Si encera el suelo, utilice cera o productos no deslizantes.
4. No permitir juegos violentos en casa.
5. Nunca dejar solo a un niño en una silla portabebé.

La prevención dentro del hogar puede ahorrar mucho dinero, pero también muchas penas y sufrimientos a futuro, es recomendable que nos demos tiempo de asistir de vez en cuando a algún curso de prevención de accidentes, donde esta información puede ser ampliada y nos ayude a llevar una mejor calidad de vida para nosotros y nuestros seres queridos.

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