La movilidad estudiantil es hoy un elemento de gran importancia en el conjunto de políticas educativas en materia de internacionalización de la educación superior en cuanto a desarrollo; también forma parte de uno de los más importantes referentes cuando se habla de procesos y estrategias de cooperación educativa, además que permite, entre otras cosas, la colaboración entre instituciones y estructuras gubernamentales.
Para comenzar, se realiza un acercamiento a las formas en que puede entenderse la movilidad estudiantil internacional, al margen de los procesos de internacionalización de la educación superior, la integración regional y cooperación educativa en general. También se manifiesta el papel que desempeñan las instituciones de educación superior (IES) y los organismos nacionales e internacionales que están relacionados con la promoción de acuerdos de colaboración que buscan el desarrollo de la educación superior.
La movilidad estudiantil es la posibilidad de cursar un periodo de estudios en una institución nacional o extranjera, con la cual exista un convenio establecido. En la mayoría de los casos, el periodo de movilidad está contemplado una vez que el estudiantado haya cubierto, como mínimo, el 50 por ciento de sus créditos académicos en cualquier plan de estudio.
La movilidad implica la incorporación del estudiante en otra institución, sin perder sus derechos. Eso es con el objetivo de brindar al alumnado la seguridad de que, una vez cursados los créditos académicos en otra institución, serán reconocidos a su regreso en su institución de origen. El periodo máximo de movilidad que se puede cursar en otra instituto es de dos semestres.
En ese punto, se sugiere poner énfasis en las siguientes recomendaciones para alcanzar un nivel óptimo en el proceso de movilidad estudiantil:
*Ofrecer cursos y talleres que tengan como finalidad el fortalecimiento de la competencia intercultural (CI) en los estudiantes que realizarán intercambio internacional. Con ello se pretende que puedan acceder a la integración cultural en un contexto distinto al de origen.
*Preparar a los docentes en cuestiones de desarrollo de la CI por ser ellos quienes mantienen contacto directo con los estudiantes que forman.
*Fortalecer los programas de adquisición en una segunda y tercera lengua. La primera podría ser el idioma inglés, por ser el más utilizado en el mundo; la segunda, la que pertenece al país en el que se va a realizar la movilidad por parte del estudiante. Esa medida podrá ayudar a incrementar el desarrollo de la competencia lingüística (CL), uno de los indicadores más importantes para favorecer una mejor CI.
*Los programas deberán estar disponibles para los que integran la comunidad universitaria, debido a que su implementación se relaciona como una medida que favorece la extensión cultural y educativa.
*Los programas deben abordarse desde diferentes ámbitos, como la diversidad cultural, por lo tanto, su naturaleza será la de un programa interdisciplinario que combine diversas perspectivas.
*Sería importante reconocer los programas como parte de una actividad formativa que posibilite a sus participantes adquirir créditos en el currículum.
*Convocar a estudiantes de todas las áreas del conocimiento que cursen asignaturas vinculadas al fortalecimiento de la diversidad cultural en el mundo actual.
*Los programas deben ser flexibles en cuanto a horarios y períodos para que se garantice el mejor aprovechamiento sin tener que someterse a una escolarización estricta y rígida.
*Sensibilizar al profesorado de la capacitación en, al menos, una segunda lengua para que tenga la posibilidad de ofrecer cátedras no solamente en el idioma español, sino que sea capaz de dar clases en inglés y, de esa manera, atender a estudiantes extranjeros mediante un programa de movilidad internacional.
*Procurar acompañamiento a los estudiantes que llegan del extranjero para asegurarse que serán bien recibidos y atendidos conforme a las exigencias de reciprocidad en las que se comprometen otras universidades del mundo.
*Brindar un trato inmejorable a los estudiantes que participan en el programa de movilidad internacional, con el fin de que reconozcan los esfuerzos de su propia universidad, o bien, de la institución receptora, para que realicen un exitoso intercambio académico.
Son muchas las acciones que pueden considerarse, sin embargo, hay que retomar aquellas que son factibles y que de realizarse, podrían impactar positivamente en el proceso de internacionalización de las IES.

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