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Reconoce Europarlamento que es “habitual” el acoso sexual

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Agencia / Madrid
Se rompió el “pacto de silencio” y afloró en los solemnes despachos del Europarlamento una realidad lacerante que provocó el sonrojo de sus “señorías”: el acoso sexual a las mujeres trabajadoras es “habitual” y “generalizado”. Y, lo peor: es una situación que “todos conocen”, pero que también “todos callan” por miedo a represalias de los acosadores, que suelen ser precisamente los hombres con poder que adoptan las grandes decisiones de la región.
El caso de Harvey Weinstein, el influyente productor de Hollywood que acosó durante décadas a actrices anónimas y consagradas, provocó una reacción en cadena en el Parlamento europeo, una de las instituciones más respetadas del planeta y en la que están representadas las soberanías de los 27 países que integran la Unión Europea (UE).
El Parlamento europeo es la institución que más se respeta en la región, por encima de la Comisión Europea, que es el brazo ejecutor de los países miembros. Por eso provocó un enorme impacto lo que se destapó ayer en el pleno y en boca de algunos de los europarlamentarios, la mayoría mujeres, que decidieron sumarse a la campaña espontánea internacional contra el acoso que se basa en poner el mensaje “MeToo (yo también en inglés)” para denunciar que también se ha sufrido algún tipo de acoso.
Y así se hizo desde el atril de la Eurocámara, donde además de los datos alarmantes de acoso sexual en el continente europeo, más del 45 por ciento de las mujeres lo sufre de forma cotidiana o lo ha sufrido alguna vez en su vida, se afirmó alto y claro que las poderosas y solemnes oficinas de “sus señorías” también eran escenario de este abuso de poder, sobre todo contra la población femenina. Y más aún, contra las mujeres trabajadoras de la institución, que muchas veces para ascender o para no ser apartadas de sus puestos de trabajo eran acosadas o ya directamente abusadas sexualmente.
La gravedad de la situación se pudo conocer gracias a que se puso un buzón anónimo en las oficinas del Europarlamento, donde de inmediato empezaron a meter cartas y más cartas de la mayoría mujeres que relataban los abusos que habían sufrido o todavía sufren a manos de los influyentes políticos europeos, y también gracias a un reportaje publicado en el diario británico The Sunday Times.

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