IUPAC Global Women’s Breakfast 2020 es un evento impulsado por la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC, por sus siglas en inglés), una actividad realizada en conmemoración al 11 de febrero Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, en la versión de este año lo denominaron “Construyendo lazos para crear futuras líderes”.

Ante tan importante fecha, mis colegas del área académica de química hicieron eco del esfuerzo iniciado para hacer visible la presencia femenina en un área de conocimiento que había sido casi exclusivo de los hombres, esa iniciativa ya es realizada en países de todos los continentes, por un solo día del año las mujeres científicas de las ciencias químicas se reúnen a desayunar para reflexionar sobre su papel en la generación de conocimientos científicos.

La ciencia no es ajena al trabajo femenino, pero la autoría reconocida de los nuevos descubrimientos es reciente; según el informe de ONU-Mujeres, en el pasado la obra científica de mujeres debía ser firmada por un varón para otorgarle credibilidad porque solo los hombres eran reconocidos como los únicos con habilidad indagatoria y capacidad intelectual para trabajar en algo tan serio como la ciencia.

La presencia femenina en todos los ámbitos de la vida humana, en especial la investigación científica, nos llena de orgullo porque son logros debidos al trabajo que realizaron en el pasado mujeres valientes, que desde las trincheras de sus circunstancias hicieron posible que las mujeres irrumpieran otros espacios distintos a los domésticos. Desde las madres que se han empeñado en que sus hijas continúen con sus estudios o las mujeres respetuosas de las decisiones poco comunes de sus hijas matemáticas, físicas, biólogas, antropólogas, filósofas entre otras profesiones “no femeninas”.

Las mujeres en México llevamos varias generaciones con estudios de nivel profesional universitario, solo que nuestra presencia se orientó en mayor medida al ejercicio profesional que extendía nuestro mandato de género: “El cuidado a los otros”. Así las mujeres profesionales se dedicaron a la docencia, la enfermería, entre otras ocupaciones, esa situación no ha cambiado mucho, pues la matrícula universitaria tiene rostro femenino o masculino según las áreas de conocimiento. Más allá del título profesional que se obtenga, aún es materia pendiente que ese logro profesional sea reconocido con la titularidad de cargos directivos.

Las mujeres tenemos mucho que aprender, pues nuestra presencia en espacios distintos al doméstico es reciente, por tanto, apenas estamos emprendiendo las construcción de formas de relación y organización, por el momento, contamos con modelos desarrollados y consolidados por los hombres, pero esos modelos se basan en la subordinación y descalificación femenina. Ahora las mujeres tenemos la formación profesional y las calificaciones para estar en todas las dimensiones de la vida, nos faltan desarrollar estrategias propias para consolidarnos como profesionales líderes de grupos de trabajo, como jefas de áreas, como directivas, como presidentas, en fin, en esos espacios y cargos donde se toman las decisiones importantes para la vida del país.

El enorme esfuerzo realizado por mis colegas químicas para hacer eco de la convocatoria de la IUPAC Global Women’s Breakfast 2020 habla de la toma de conciencia de los problemas comunes que tenemos las mujeres y de la ocupación para enfrentar las nuevas circunstancias de la realización de la ciencia y del funcionamiento del mundo.

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