Recorren Distrito Bolaño

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Distrito Bolaño,Los detectives salvajes

LOURDES ZAMBRANO / AGENCIA REFORMA
Ciudad de México.- A 15 años de su muerte y a 20 de la publicación de Los detectives salvajes, una treintena de personas dedicaron su mañana dominical a recordar a Roberto Bolaño.

El cronista y editor Leonardo Tarifeño fue el guía por las calles del centro de la Ciudad de México, la que fuera el escenario de sus novelas y donde se la pasaba.

A las 10 horas, en donde ahora es la sede de una librería, en República de Argentina y Donceles, inició el recorrido. Los convocados estaban curiosos por entrar a ver cuál había sido el departamento en el que Bolaño pasaba el rato de adolescente con sus amigos.

Frente al portón de madera, del número 17, el grupo escuchaba atento a Tarifeño, sin percatarse que una camioneta surtidora estaba esperando a que se movieran.

¿Cómo era la voz de Bolaño? ¿En realidad convivió con esos personajes? ¿Cuánto era mayor siguió siendo pobre?, le preguntaban entre punto y punto los curiosos al guía.

Bolaño nació en Chile, pasó su adolescencia y juventud en la Ciudad de México y su vida adulta en España. Murió, en 2003 a los 50 años.

Su muerte prematura, apenas unos años después de la publicación de su afamada novela, lo convirtió en autor de culto para muchos.

Prueba de ella fue ese grupo de curiosos en conocer los lugares en donde compraba, pasaba el tiempo, escribía y discutía.

“Bolaño es un escritor sin biblioteca, sin abolengo literario”, dijo Tarifeño mientras dirigía al grupo a las pocas librerías de viejo que quedan en esa cuadra de Donceles. Aún sobrevive Inframundo, una de las que frecuentaba.

Sus difíciles condiciones económicas desde niño lo llevaron a dedicarse a todo. Fue repartidor de refrescos y gas, en Chile, México y España.

El guía destaca la actitud de Bolaño a decidirse a vivir como poeta, es decir, abierto a todo, pobre pero lujurioso, sin ninguna aspiración que no fuera literaria.

La Ciudad de México en la década de 1970, específicamente el centro histórico, la Guerrero, Donceles, el cine Bucareli y el café la Habana, era su polígono de acción.

Tarifeño contó que los poetas infrarrealistas, a los que pertenece Bolaño, siguieron en las sombras, siendo marginados, porque el escritor criticaba y se enfrentaba continuamente a Octavio Paz.

El recorrido continuó por la calle Madero, luego en otra librería frente a la Alameda y hasta el cine Bucareli, recién cerrado. Tras dos horas y media de caminata, los lectores no parecían fastidiados.

Tarifeño despidió al grupo leyendo un fragmento del discurso de aceptación del Premio Rómulo Gallegos, que ganó por Los detectives salvajes.

“Mi libro es una carta de amor y de despedida a mi generación. Fuimos estúpidos y generosos, como son los jóvenes, que todo lo entregan y no piden nada a cambio.”

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