Pachuca.- Recorrer en bicicleta el trayecto de casa a la escuela, sorteando el tráfico de las metrópolis, sus calles agrietadas, banquetas y demás travesías, resulta distante del recorrido que Emmanuel realiza para viajar diariamente de su localidad hasta la ciudad de Tulancingo, donde actualmente trabaja.

Son casi seis kilómetros lo que el joven de 29 años pedalea a diario en su bicicleta desde su casa, ubicada en El Pedregal de San José, hasta el centro de Tulancingo, donde labora como asistente de un maestro hojalatero. El trayecto, reconoce, es pesado, sin embargo lo prefiere antes que volver a viajar en carro.

Y es que no siempre la bicicleta fue su medio de transporte, pues cuenta que hace cinco años tenía un carrito “algo viejito, pero que jalaba bien”; el problema fue cuando un día, al regresar del trabajo un hombre se atravesó en su camino y lo arrolló, y aunque por fortuna la persona no perdió la vida, el susto que le dejó no le ha permitido volver a conducir hasta la fecha.

Luego del accidente, dice que intentó utilizar el transporte público, pero con el tiempo el gasto que representaba comenzó a mermar su economía que, de por sí, se vio afectada con los gastos médicos que tuvo que pagar al hombre que lesionó en carretera, entre otros.

Fue así como un día decidió desempolvar y reparar una bicicleta que conservaba guardada desde hace algunos años; esta le había sido obsequiada a cambio de saldar una deuda. Con el tiempo las piezas originales fueron cada vez menos, pues con ayuda de un amigo lograron hacerla más liviana para que su trayecto fuera más confortable.

Desde entonces Emmanuel viaja de lunes a sábado por la carretera y otros caminos que conducen a Tulancingo; sale por eso de las nueve de la mañana y regresa después de las cinco de la tarde; unos audífonos, botella de agua, rodilleras y casco, le hacen compañía.

Ahora, asegura no querer volver a conducir un carro, y no solo por eso que llama “trauma”, sino porque asiente con la cabeza cuando dice que la bicicleta cambió su vida, pues además de mejorar su salud y condición física, recorrer los paisajes que conducen al Valle de Tulancingo “es una experiencia única”.

Emmanuel pedalea seis kilómetros diariamente para ir a trabajar

Viaja de lunes a sábado por la carretera y otros caminos que conducen a Tulancingo

  • Un día, al regresar del trabajo un hombre se atravesó en su camino y lo arrolló, y aunque por fortuna la persona no perdió la vida, el susto que le dejó no le ha permitido volver a conducir hasta la fecha

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