De acuerdo a un estudio reciente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) la desigualdad en México sigue en aumento y se ubica entre las más altas dentro de sus países miembros: “En 2012 el ingreso promedio de la población, en el 10 por ciento superior de la escala de ingresos, fue 30.5 veces más alto que el del 10 por ciento inferior, arriba de una proporción de 22 a uno a mediados de la década de1980, pero menor que la de 33.5 a uno a mediados de la década de 1990. En comparación, el promedio de la OCDE fue de 9.6 a uno en 2013”. Es decir, el 10 por ciento de los mexicanos más ricos, en promedio, ganan 30.5 veces más (3 mil por ciento más) que el 10 por ciento de los más pobres, cuando, el promedio de la OCDE es de 900 por ciento más. Señala, además, que el ingreso familiar promedio fue 11 por ciento más bajo que en 2008 y que entre 2010 y 2012, el ingreso familiar total creció ligeramente, pero solamente entre las personas de mayores ingresos, o sea, entre los ricos, en tanto, que los ingresos entre el 40 por ciento de la población más pobre se redujeron en un 3 por ciento. “De forma preocupante, ese fenómeno no ocurrió solo durante la crisis, sino que se trata de una tendencia de largo plazo. Durante las últimas tres décadas, el crecimiento de los ingresos medios de los más ricos fue mucho más alto que el de la media y el de los pobres. De hecho, en términos reales, el ingreso promedio del 10 por ciento en el extremo inferior en 2012 es menor que el de 1984”. Si consideramos que, según cifras dadas por investigadores, en México existen 85 millones de pobres, entonces tenemos que 8.5 millones de mexicanos recibe un ingreso menor al que recibía hace 28 años (de 1984 a 2012).
Su estudio refiere que “La pobreza de ingresos relativa (población que se encuentra debajo del 50 por ciento del ingreso medio) en México es casi el doble que el promedio de la OCDE… Usando como punto de referencia el umbral de pobreza medido antes de la crisis, la pobreza aumentó en 3.5 puntos porcentuales”. Asimismo, reseña dicho estudio que, aunque a nivel nacional aumentó el gasto social (aunque no hace referencia de cuánto llega realmente a la población y cuánto se queda en la burocracia gubernamental o se pierde en las prácticas de corrupción de funcionarios públicos), “es comparativamente bajo: en 2012, México gastó cerca del 8 por ciento del PIB en salud y educación, más que Perú pero menos que Brasil, y el promedio de la OCDE de 11 por ciento. La prestación de servicios públicos es un importante instrumento de política en México. Pero puede hacerse más para mejorar la progresividad de los servicios públicos”.
Hago referencia a ese importante estudio y sus resultados para que se vea claramente que el discurso de Antorcha, de luchar contra la pobreza, está basado en una situación real, que no es amarillismo de nuestra parte y que nuestra lucha va encaminada a buscar justicia social para la población más desprotegida, pero también a contribuir a mantener la paz y la armonía social. Pero a cambio de ello se nos ignora y se nos ataca, se nos calumnia; a la petición de servicios públicos se nos responde, por la mayoría de los funcionarios de los distintos estados con “periodicazos” calumniosos y con amenazas; pero la realidad ahí y, ciertamente, parece que nadie la quiere ver, pues se actúa por los que tienen el poder en sus manos para empezar a cambiarla, como si no existiera, como si no pasara nada. Cambiar esos índices de desigualdad y pobreza será el verdadero reto del nuevo presidente de la República a partir de diciembre del presente año, aquí veremos si realmente fue la lucha por el poder o el interés por el verdadero cambio que requiere la nación.
A la postre, les quiero dejar el comentario del señor Ángel Gurría, secretario general de la OCDE, quien en la presentación del informe en París, Francia, sentenció: “Hemos llegado a un punto de inflexión. La desigualdad en los países de la OCDE se encuentra en el nivel más alto desde que empezaron a registrarse estadísticas, la evidencia indica que una alta desigualdad es negativa para el crecimiento. La razón de ser de una acción de política es tanto económica como social. Al no trabajar en resolver la desigualdad, los gobiernos afectan el tejido social de sus países y perjudican su crecimiento económico de largo plazo”. Estamos muy de acuerdo con el secretario general de la OCDE y por eso los antorchistas reclamamos a los gobiernos que trabajen para acortar la brecha entre ricos y pobres, acortar la gran desigualdad nos beneficia a todos.

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