Hace algunos años eran frecuentes las charlas con Alberto Montoya Hernández. Los temas obligados eran política, los ayeres en Hidalgo y lo que supuestamente vendría, incluso a nivel nacional.

Nos dejamos de frecuentar tal vez por razones de trabajo personal; no preciso otro motivo.

Pero hace algunas semanas nos reencontramos al leer y releer uno de sus libros: Política… pasión y poder. Ha sido un escritor fecundo. Su obra es vasta y siempre sustentada.

Este texto integra capítulos de nuestra historia. Imposible resumirlos en un solo espacio; serán tres.

Montoya Álvarez, hidalguense, es egresado de la UNAM con diplomados en el Instituto Nacional de Administración Pública y Universidad Iberoamericana, de los que egresó con mención honorífica.

De su personalidad, carácter recio, menciona: “Será porque no me dejo, no tolero deslealtades ni atropellos, tampoco soy adulador, barbero ni panegírico de nadie, eso le molesta a varios, y no voy a cambiar”.

De entrada, desbroza anécdotas y curiosidades de la Independencia de México.

Ala pregunta: ¿realmente el cura Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga Mandarte Villaseñor era viejito, calvo y de pelo blanco como nos han contado? Y refiere: “En realidad tenía 57 años cuando dio el grito en Dolores, así que no sería tan viejito hoy, pero en aquellas fechas sí. Semicalvo y canoso, dicen los historiadores, lo que es cierto, incluso, señalan que era de ojo verde. Le gustaba la música, el baile, la baraja y torear.”

¿Ignacio Allende era el “brazo derecho” y mejor amigo de Miguel Hidalgo? “Sí, pero después de que inició la lucha por la Independencia de México, Allende se distanció mucho del cura Hidalgo e incluso intentó asesinarlo, envenenando su comida en tres ocasiones, sin lograr su objetivo.”

¿Por qué José María Morelos y Pavón usaba paliacate? “Se dice que lo utilizaba porque padecía de migraña (seguramente no conocían esa enfermedad y la confundían con intensos dolores de cabeza). Mantener el paliacate apretado sobre las sienes le ayudaba a aliviar un poco el dolor.

Además, también era una costumbre que los campesinos lo usaran de esa manera para que el sudor no les cayera en los ojos, en especial cuando trabajaban a pleno Sol en el campo. Y él también era agricultor.”

¿Participaron niños en la lucha de Independencia? “José María Teclo Morelos Pérez y Pavón, su nombre real, creó un regimiento de niños llamados “los emulantes”. Ahí estaba Narciso Mendoza a quien la historia lo nombró el Niño Artillero, y es considerado héroe del sitio de Cuautla y llegó a tener el grado de teniente.

Se dice que en ese grupo también participó Juan Nepomuceno Almonte, uno de los nueve hijos de Morelos”.

¿Quién tocó la campana de Dolores? “Aunque en muchas ocasiones se muestra a Miguel Hidalgo tocando la campana para convocar al levantamiento, en realidad, él hizo el llamado desde la entrada de la iglesia de Dolores y quien la tocó fue José Galván, el campanero.”

¿La Virgen de Guadalupe fue la única imagen religiosa que tuvo presencia en esta lucha? “No, el estandarte de ella fue tomado por Miguel Hidalgo para representar a los insurgentes; sin embargo, el bando contrario, los realistas, tomaron la Virgen de los Remedios, por considerarse contraria a la Virgen morena y un apoyo para los españoles. Ellos le dieron el nombre de Generala.

Víctor Hugo le escribió a Benito Juárez.

“Cecilia Pérez nos cuenta que un día antes de la fecha de la carta (20 de junio de 1867), Maximiliano había sido fusilado, no hubo oportunidad de repensar la decisión, aunque las palabras del gran poeta estuvieran motivadas por el más grande sentido de justicia. Juárez tomó la decisión, de haberla cambiado, Maximiliano hubiera vivido por “la gracia de la República”.

Las decisiones de Francisco Villa.

“En una ocasión le presentaron a Pancho Villa, a tres prisioneros que sus elementos de la división del norte habían capturado.

“Mi general, ya los habíamos agarrado en otra ocasión, los perdonamos y se quedaron con nosotros, pero luego desertaron y los volvimos a capturar.”

Villa encaró a uno de ellos, le preguntó: “¿Qué se hace con los traidores?” “Yo no soy traidor.” “Los peores traidores son los embusteros.

¡Que lo fusilen!”, ordenó Villa Al segundo le cuestionó. “¿Qué se hace con los traidores?” “Yo no podía abandonar a mis compañeros” Indicó Villa.

“Los peores traidores son los que se agrupan.

¡Que lo fusilen!” Al tercero le hizo la misma pregunta.

Balbució “Señor yo…” “Los peores traidores son los indecisos.

¡Que lo fusilen!” Una vez muertos, Villa preguntó: “Esos hombres ¿combatían bien?” “Sí mi general, mejor que los nuestros.”
“Caray, hombres así son los que nos hacen
falta, ¡lástima que hayan muerto!

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