Refinería Miguel Hidalgo en la agonía

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editorial

Sin dar muchos detalles, Petróleos Mexicanos anunció ayer la suspensión de los trabajos en la refinería Miguel Hidalgo, de Tula, debido a una falla eléctrica, sin que ello represente desabasto de combustible. El hermetismo, como es característica de la empresa productora del Estado, se redujo a tres mensajes de Twitter, cuyo contenido suponen que la interrupción se trató de una medida reactiva. El complejo refinador, con 41 años de historia, es considerado uno de las más importantes en el país por su capacidad instalada y la porción del mercado que controla, ya que procesa 24 por ciento de crudo total que se refina en México. Pese a ello la indolencia política y financiera del gobierno federal respecto al sector energético se vio gravemente evidenciada, más allá de la reforma energética promulgada meses atrás, en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2017. De acuerdo con el paquete económico para el actual ejercicio fiscal, el gobierno de Enrique Peña Nieto asignó a Pemex 392 mil millones de pesos, esto es 18 por ciento menos que en 2016. Este doloso recorte obligó a mutilar labores en exploración y producción de petróleo y gas natural, así como mantenimiento de las refinerías. Ello traería como consecuencia, según la propia empresa productiva del Estado, una baja en la generación de crudo a mil 925 millones de barriles al día. Datos escalofriantes que confirman el estado agónico de las seis refinerías mexicanas. A la de Tula, con respirador artificial, se le inyectan 4 mil 825 millones de dólares como parte de la reconfiguración que anunció el presidente de México en diciembre de 2015. Como sea, el sistema energético nacional se hunde en el mar de la crisis financiera. Esto quedó claro meses atrás cuando nos recetaron una menguada reforma energética que incluye la liberación de los precios de las gasolinas. Y para muestra basta un botón: el encargado de la política interna en el país se anticipa y anuncia otro gasolinazo en febrero, con la debida comprensión del lacerado bolsillo del ciudadano de a pie. De filón. Pueblo contra el pueblo. Ese parece que es el fin de los paros carreteros en Ixmiquilpan, que han dejado hasta ahora pérdidas por 40 millones de pesos en el sector turístico.

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