Una de las cuestiones que viene a mi mente al pensar en la educación dancística es la necesidad de mantener una actitud inquisitiva. Para quienes nos dedicamos a la educación dancística (o cualquier tipo de educación) sabemos que no existen recetas probadas, pues si bien es necesario que el docente conozca los saberes constitutivos de la asignatura (o disciplina) que imparte, así como los relacionados con la enseñanza misma, también es cierto que cada individuo y grupo es diferente: cada situación nos demanda acciones y respuestas distintas, sin olvidar que una de las finalidades de la educación es potenciar al individuo y provocar experiencias estimulantes y enriquecedoras.

En ese sentido, el quehacer docente demanda un cuestionamiento constante y una sensibilidad aguda (sin perder de vista que la observación juega un papel fundamental). Los cuestionamientos respecto a la práctica educativa no olvidan las interrogantes acerca de lo bueno; ¿qué es lo bueno? De esta manera es posible reflexionar en relación al quehacer educativo en la danza, permitiendo encauzar una educación que promueva la máxima plenitud del individuo, enfocando la actividad educativa como actividad humanizante (sea a través de la enseñanza de una técnica dancística, estrategias compositivas, saberes teóricos-históricos o estimulación creativa por medio de la danza).

Las consecuencias de la ausencia de reflexión en la educación general y dancística pueden tener graves repercusiones al instalar los conocimientos como inamovibles, incuestionables y como recetas-guías, que podrían confundir y descontextualizar las acciones e incidir en la anulación o la imposibilidad de experiencias educativas.

Entonces, más allá del debate sobre la “vocación docente” y bajo el entendido de la valiosa pero demandante labor docente, es necesario poner sobre la mesa la importancia de estimular la capacidad imaginativa, pues es un factor integral en la formación del individuo ya que permite ir más allá de la experiencia sensorial y mirar nuevas posibilidades, haciendo de la búsqueda una forma de existir y con ello asumir que la conformación de cada individuo nunca llega a su fin, la posibilidad de cambio y transformación son parte de la existencia.

La vinculación imaginación-educación tiene gran trascendencia, pues por un lado supone enfatizar la capacidad de acción del individuo, la participación activa en la co-construcción de conocimientos, y por otro mirar a otros como seres en posibilidad de ampliar sus horizontes. En este sentido, aunque la acción educativa está enfocada hacia el “aprendiz”, siempre es una acción recíproca, retomando a Paulo Freire (1997): “Quien enseña aprende al enseñar y quien aprende enseña al aprender… enseñar no existe sin aprender y viceversa”.

La educación no es algo que llega contra nuestra voluntad, es, por el contrario, asumir una responsabilidad frente al conocimiento y mantener abiertos los canales de comunicación con los otros, de acuerdo con Gadamer (2011) somos seres-en-conversación-con-los otros.

Si bien la educación corporal dancística está estrechamente vinculada a saberes construidos históricamente, es necesario que cada docente reflexione su propia práctica y el sentido de su enseñanza, valorando el potencial de la estimulación de la capacidad imaginativa y la importancia de los otros para crear comunidad. La acción docente demanda una responsabilidad consciente del individuo y la colectividad.

Si deseas profundizar en el tema puedes revisar:
-Ferreiro, Alejandra (julio–diciembre, 2007). Cuerpo, disciplina y técnica: problemas de la educación dancística profesional. Revista intercontinental de psicología y educación, 9 (002), 25-48. México: Universidad Intercontinental.

-Freire, Paulo (2004) “Pedagogía de la autonomía. Sao Paulo: paz e Terra”. Recuperado de: https://www.buenosaires.gob.ar/areas/salud/dircap/mat/matbiblio/freire.pdf

  • Gadamer, HG (2011). La educación es educarse. Revista de Santander, (6). Recuperado de: http://www.uis.edu.co/webUIS/es/mediosComunicacion/revistaSantander/revista6/nuevasCorrientesIntelectuales.pdf
  • Greene, Maxine (2005). Liberar la imaginación. Ensayos sobre educación, arte y cambio social. Barcelona: Graó.

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Fe de erratas: El artículo publicado el 16 de junio de 2019 en este espacio, intitulado “Homenaje a la doctora Margarita Tortajada Quiroz por su honorable trayectoria y reconocimiento de la investigación de la danza en México” es de autoría de Julieta Galindo Zavala, no de Miguel Ledezma.

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