AITOR B
Madrid.- Vamos a hablar sobre reflexología, más concretamente sobre reflexología sexual.

Seguramente que habrás oído hablar sobre esa práctica, pero da igual, yo la defino para todos: se trata de, mediante la correcta estimulación de las terminaciones nerviosas que se encuentran en los pies, obtener una respuesta saludable de los órganos y un bienestar corporal.

Puesto que todo nuestro cuerpo está conectado, mediante esa estimulación podemos tratar cualquier zona del cuerpo, y también la que nos interesa en este momento, la genital.

Sí, estás leyendo bien, podemos mejorar nuestra vida sexual a través de nuestros pies. Pero antes que nada, hay que dejar claro que la reflexología no es un estímulo sexual, ya que no provoca placer, sino que realizado correctamente podremos liberarnos de tensiones, abrirnos más a sentir placer y mejorar algunos problemas sexuales. Así que no esperes retorcerte de placer, aunque a más de [email protected] le vuelva [email protected] que le toquen los pies.

Antes de meternos en el tema, vamos a ver una lista de aspectos que podemos mejorar a través de la reflexología, sexualmente hablando. En general serán a nivel reproductor y en cuanto al placer sexual:

  • Impotencia sexual
  • Menstruaciones irregulares y dolorosas
  • Menopausia
  • Prostatitis (inflamación de la próstata)
  • Endometritis: inflamación sistemática del endometrio, que es la capa de mucosa que cubre la cavidad uterina.
  • Inflamación pélvica (EIP): una infección de los órganos reproductores, las trompas de Falopio, el útero y los ovarios.
  • Hidrocele: Una acumulación de líquido. El tipo de hidrocele más común es la hidrocele testis, la acumulación excesiva de fluido en el cordón espermático, entre las dos capas de la túnica vaginal que recubre el testículo y la cara interna del escroto.
  • Varicocele: es la dilatación de las venas del cordón espermático que drenan los testículos.

Y como en todo, debemos tener conocimientos sobre lo que estamos haciendo, y algunas precauciones a la hora de practicar la reflexología, ya que dependiendo de nuestra situación podríamos conseguir el efecto contrario. Así que antes de realizarlo, es bueno saber que no es recomendable cuando…

  • En el segundo o tercer día de la menstruación, ya que podría provocar mayores hemorragias.
  • En mujeres embarazadas.
  • Al comienzo de un herpes, ya que podría extenderse.
  • Si se padece alguna enfermedad terminal.
  • En enfermos crónicos del corazón.

Y ya leída la teoría, vamos a ver la práctica.

Concretamente, los puntos conectados con nuestros genitales son los laterales internos y externos del pie por la parte del talón y debajo del tobillo.

Lo ideal para estimular esos puntos es, relajación, conocimiento, un poquito de aceite de masaje y ganas de experimentar. Con una buena estimulación conseguiremos preparar nuestro cuerpo para que esté más receptivo a los estímulos, quitarnos tensiones, liberarnos y disfrutar de nuestra sexualidad plenamente.

¿Yo cómo lo haría? Antes que nada, una buena ducha para relajarnos, y si no, un buen bañito de pies en el bidé, a manos de tu pareja, para irnos metiendo en la situación. Después a la cama o al sofá, de tal manera que el que vaya a recibir el masaje esté completamente [email protected] y relajado, sin distracciones. Música suave, luz tenue, aceite de masaje y a experimentar, que no perdemos nada, ¿no?

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