Uno de los pilares del gobierno de Enrique Peña Nieto es la reforma energética. Recordemos que fue uno de sus principales objetivos desde el inicio de su administración y cuya aprobación pudo conseguir gracias a la alianza signada en el Pacto por México. No obstante, la también llamada “joya de la corona” de las reformas estructurales, no ha podido mostrar los beneficios que teóricamente tendría para nuestro país. Por ejemplo, las grandes inversiones que traería la apertura de Pemex a la iniciativa privada simplemente no llegaron ante la caída del precio internacional del petróleo. Y ahora, una de las supuestas bondades de la reforma: la rebaja en las tarifas de la energía eléctrica, también comienza a venirse abajo. Ayer la Comisión Federal de Electricidad (CFE) anunció que, después de 18 meses consecutivos de reducciones a las tarifas eléctricas para el sector industrial, a partir de este mes vendrá un aumento de entre 2 y 5 por ciento. También las tarifas del sector comercial serán modificadas a una tasa de entre 5 y 7 ciento, las de uso doméstico de alto consumo 6.8 por ciento y las únicas que se mantendrán igual son las del sector doméstico de bajo consumo que este año no variarán. La razón del aumento, según la CFE, es que los precios de los combustibles utilizados para producir energía eléctrica aumentaron en junio. Y por si fuera poco, también la gasolina aumentó este julio. La Magna cuesta 24 centavos más cara que el mes pasado, mientras que la Premium subió 34 centavos. Esos aumentos, más el fracaso en la atracción de capital privado al sector energético, ponen en serios aprietos al ya muy vapuleado gobierno de Enrique Peña Nieto, quien debería reflexionar cuál será su legado una vez que concluya su administración. Porque presumir las reformas, pues no. De filón. Ojalá que el próximo gobierno estatal valore más la importancia del deporte. Que vea que invertir en ese rubro ahorra dinero en gasto destinado a enfermedades crónicas por la falta de actividad física en la población. 50 millones de pesos para un año no es nada. Ya veremos.

Comentarios