Regionales de Nopala, nuevo rey del Estatal Charro

797
Los campeones obtuvieron 401 puntos
Los campeones obtuvieron 401 puntos

Seis manganas le dieron a la escuadra del Valle del Mezquital la corona y el boleto al Nacional

Las notas de la Marcha de Zacatecas, interpretadas por la banda, retumbaron en el lienzo Cuna de la Charrería de Pachuca. Marcaban el inicio de la final del campeonato Estatal. Detrás de la reina del torneo aparecieron los charros de Regionales de Nopala, Unidos de Xico y los Aquilinos de Francisco I Madero, los tres equipos que habían conseguido llegar a la pelea por el título.

Fue un mal arranque para los de Nopala. Con una cala sin punta y solo 20 unidades abrieron la contienda. La diferencia la empezó a marcar José Antonio Valenzuela para Unidos de Xico con 37. Pero la ovación vino enseguida para Carlos Sosa de Francisco I Madero, que abrió con el pie derecho con 42.
Parecía entonces que la suerte le sonreía a los Aquilinos, pero el deporte nacional depende mucho de la técnica y también de la fortuna.
Los sombreros cayeron al lienzo por primera vez en la tarde cuando José Antonio Valenzuela lanzó por tercera vez el pial para lazar los cuartos traseros de la yegua en movimiento. Unidos de Xico tomó entonces la delantera en las acciones y fue ahí donde los Aquilinos comenzaron a perder “aire”.
Los toros en la monta arrancaron gritos emocionados de las tribunas, que lentamente se poblaban hasta lucir un lienzo a la mitad de la capacidad. Sin mayores problemas pasaron los conjuntos esa suerte.
El recinto se mantenía tranquilo, como si los aficionados esperaran el momento preciso para explotar, y Antonio Paredes y Luis Basurto, de Nopala, les dieron seis razones para hacerlo.
Primero fue Paredes el que apareció en la arena. Con el lazo atado al torso, plantado sobre el ruedo, enrollando la cuerda con la mirada fija y la concentración al máximo esperaba el paso de la yegua para comenzar el floreo.
Un espejo, una pasada y luego tirar la cuerda, perfecta, al paso del animal para lazar sus cuartos delanteros, rendirse sobre su espalda con los brazos extendidos (el Cristo) para que fuera su cuerpo el que derribara al equino y arrancar el aplauso del público, fue su ritual. Tres veces lo hizo y por segunda ocasión en la tarde los sombreros volaron al lienzo.
La emoción no había pasado todavía cuando Basurto, montado sobre su caballo, derribó tres veces a la yegua, haciendo que otra vez la gente se los reconociera enviando prendas al ruedo.
Unidos de Xico, con sus cinco manganas, perdió ahí la ventaja. Los Aquilinos le dijeron adiós al título en esta suerte charra.
16 unidades de diferencia había entre Nopala y Xico antes de la suerte más peligrosa de la charrería. El paso de la muerte definiría, como en las grandes charreadas, al campeón.
Nopala cerró la faena con 22 puntos y Xico no pudo concretarla. La corona se quedó así con los del Valle del Mezquital, que obtuvieron 401 y el pase al Nacional, por 363 de Unidos de Xico y 272 de Francisco I Madero, en una charreada que puso broche de oro a un torneo que rindió homenaje a Rafael Islas Vázquez.

Comentarios