Ruth Ortiz

Estados Unidos y China, los actores más importantes en el nuevo orden mundial, reestablecieron relaciones bilaterales en 1979, y pese a que por varios años sus economías parecieron haber tomado rumbos divergentes, hoy, una controversia los une: ¿Aún conserva Estados Unidos la hegemonía económica a nivel mundial o el centro gravitacional de la economía se ha reubicado en China?, en este espacio se examinará lacónicamente el vínculo y posicionamiento de ambas naciones en materia comercial, con el fin de coadyuvar a responder al entresijo planteado; la siguiente semana se tratará el tema monetario.

El lazo comercial entre los dos países es estrecho, en 2016 el 8 por ciento de las exportaciones estadunidenses tuvieron como destino China, quien a su vez dotó a la economía norteamericana del 21.4 por ciento del total de sus importaciones, posicionándose como principal proveedor; en 2017, las ventas al país asiático ascendieron a 8.4 por ciento y las compras a 21.8 por ciento del total; el lazo bilateral en materia comercial se fortaleció en 2017, pero, será interesante contrastar esos datos con el comportamiento de 2018, que recogerá los efectos de la guerra arancelaria iniciada en julio del presente año, con la imposición de aranceles sobre diversas exportaciones, ya que la demanda externa de ambos países está potentemente articulada, debido básicamente a las reexportaciones con destino a México y Canadá y origen estadunidense.

Hay cuatro rubros de mercancías en que el intercambio entre ambos países es recíproco: maquinaria, aparatos y partes de electrónicos; maquinaria, reactores nucleares, calderas y partes mecánicas; vehículos terrestres y sus partes; plástico y sus manufacturas. La dependencia comercial entre ambos países se manifiesta en el intercambio de las siguientes mercancías: Estados Unidos, en relación a su consumo total, adquiere de China el 48.49 por ciento de juguetes, juegos y artículos para recreo o deporte, el 43.39 por ciento de mobiliario médico-quirúrgico, el 35.42 por ciento de prendas de vestir de punto y el 37.12 por ciento de otras prendas de vestir.

Como contraparte, China, para el complemento de su consumo interno, adquiere de Estados Unidos el 58.17 por ciento de aeronaves, vehículos espaciales y sus partes; el 37.18 por ciento de semillas, frutos oleaginosos, frutos diversos y plantas industriales o medicinales; y el 22.05 por ciento de la pasta de madera, materias fibrosas celulósicas y papel o cartón para reciclar.

El saldo de la balanza comercial con el resto del mundo es un indicador importante de la dinámica comercial de ambos países. En 2017, Estados Unidos obtuvo un saldo del 4.43 por ciento de su producto interno bruto (PIB), superior a 860 mil millones de dólares (mmdd); mientras que China logró un saldo a favor de 3.4 por ciento de su PIB, superando los 500 mmdd. Pero, al observar específicamente el intercambio de servicios, los papeles se invierten, el saldo favorable corresponde a Estados Unidos, que si bien, no es suficiente para subsanar su déficit en el comercio de productos, es una fortaleza, ya que el intercambio de servicios es menos sensible a las contingencias nacionales e internacionales que lo pudieran perjudicar.

En cuanto al vínculo comercial de ambas economías con el resto del mundo, desde 2016 China reemplazó a Estados Unidos como principal socio comercial de la economía europea más importante, logrando en 2017 un comercio bilateral con Alemania de 230 mmdd; Japón es uno de los socios principales de ambas naciones, el 19.3 por ciento de las exportaciones niponas del último año, y el 11 por ciento de las importaciones se realizaron con Estados Unidos; mientras que, con la economía asiática, la relación se dio por el 19 por ciento de sus ventas al extranjero y el 24.5 por ciento de sus importaciones.

Un tema coyuntural es la guerra comercial, dado que China es considerada la fábrica del mundo y su producción de bienes ha inundado el mundo, la nueva política arancelaria puede generar un efecto inflacionario generalizado; además, debido a que el comercio entre ambos se conforma de gran cantidad de bienes intermedios, usados como insumos en la industria de diversos países, se podrán ver afectadas las cadenas productivas globales, irrumpiendo los procesos de fabricación tanto en economías desarrolladas como subdesarrolladas.

Estados Unidos y China son los actores económicos principales del actual entorno geopolítico, la evidencia denota el consolidado y estrecho vínculo entre ambas naciones; si bien, Estados Unidos es aún el líder mundial, el eje gravitacional de la economía mundial, ha iniciado un proceso de transición conducente a China, que a pasos agigantados fortalece su posicionamiento económico, político, comercial, militar, monetario, etcétera, un ejemplo son proyectos de infraestructura que conectan al país con regiones ricas en materias primas, el más relevante es el denominado La nueva ruta de seda.

Si entre ambas naciones se lograra una cooperación armoniosa, el mundo entero podría verse beneficiado, pues los altercados políticos y comerciales generan inestabilidad a nivel internacional.

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