Si bien es cierto que desde la época de 1990, con la mundialización y la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio celebrado entre los signatarios del ahora TMEC, ya nos empezamos a acostumbrar a usar términos como el Internet y las redes sociales, al paso del tiempo había quien aún se resistía al cambio digital y era común escuchar la expresión “no soy [email protected] de la tecnología”.

Dos décadas después el uso de las nuevas tecnologías y el Internet de las cosas empezaron a ser el pan de cada día, las computadoras sustituyeron a aquellas típicas máquinas de escribir (quien no recuerda con nostalgia aquellos instrumentos mecánicos en donde imprimíamos tanta fuerza en cada teclado y en el mejor y más modernos de los casos las maquinas eléctricas); el olor a papel de los libros fue sustituido por las pantallas digitales y los fondos de color; poco a poco los e-book han desplazo a los libros tradicionales, los derechos de autor a nivel internacional implementaron tratados internacionales enfocados a la reproducción digital y derechos conexos, tales como la reproducción digital de fonogramas y videogramas.

Por si lo antes citado no fuera suficiente, este año ha sido aciago para todo el mundo por temas de salud, situación que nos obliga a ser cada día más amigables y empáticos con la tecnología, descubriendo y explorando nuevos negocios de mercado y adaptándonos a una nueva “normalidad”. Lo cual nos puede llevar a la reflexión de lo indispensable que resulta en estos tiempos el comercio electrónico por parte integrante de un modelo de negocio.

Por ejemplo, en España siete de cada 10 personas hacen sus compras por Internet, sin considerar que poco a poco el dinero va desapareciendo y se sustituye por tarjetas bancarias o transferencias a través de nuestros teléfonos inteligentes. Sin embargo, no creo que solo España reporte esas cifras pues en los últimos tres meses se han multiplicado exponencialmente los compradores virtuales.

Otra de las novedades del comercio electrónico que todo negocio deberá de implementar en aras de una ventaja competitiva son las nuevas tendencias, tales como los chatbot (software programados para mantener conversaciones de forma automática y a través de una aplicación de mensajería, como Facebook, Twitter, etcétera) y que gracias a su conectividad 7/24, así como la rapidez de su respuesta y la recopilación de información, se ha convertido en los mejores amigos en atención al cliente, también conocido como el social e-commerce.

Otra bondad del comercio electrónico es la realidad aumentada, la cual permite al usuario visualizar parte del mundo real a través de un dispositivo móvil a través de información gráfica añadida.

De tal suerte que mediante la inclusión de estos nuevos modelos de negocios a través de aplicaciones móviles se ofrecen al consumidor y a los usuarios en general una serie de propuestas únicas de valor.

Con esto confirmo que ahora quien no sea amigo de la tecnología está condenado al fracaso profesional y personal, pues la tecnología acorta distancias, une personas y eficientiza nuestras vidas.

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