Rendición de cuentas, práctica normal para la UAEH

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editorial

El rector de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) Adolfo Pontigo Loyola entregó los estados financieros auditados 2016 a las comisiones de vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y de educación pública y servicios educativos del Congreso de la Unión. En el palacio legislativo de San Lázaro, el primer universitario aprovechó la presencia del presidente de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) Jaime Valls Esponda, de representantes de diversas universidades, así como de diputados federales de distintos partidos, para llamar a mantener la unidad frente la tentación injerencista de los poderes Legislativo y Ejecutivo del estado de Hidalgo, a través del decreto 228, aprobado por el Congreso local, que pretende dotar de un órgano interno de control a la UAEH. Esto, mientras la universidad estatal promueve su defensa a través de un juicio de amparo que actualmente sigue su curso. No obstante, el punto medular del acto de rendición de cuentas que consignamos en esta edición es que la Autónoma de Hidalgo no deja de cumplir sus obligaciones y su compromiso con la transparencia ante instituciones externas, como la propia ASF y la Auditoría Superior del Estado de Hidalgo (ASEH), cuya misión, precisamente, es vigilar la correcta aplicación de los recursos públicos. Entonces, si la UAEH cumple con normalidad sus compromisos con organismos auditores externos, y si además lo hace con pulcritud –las observaciones que llegan a formularse se solventan sin problema–, ¿cuál es el sentido de imponer un órgano interno de control vía el Congreso local y por supuesto con la venia del Poder Ejecutivo estatal? El argumento de la rendición de cuentas pasa a segundo término y aparece otro con un sustento muy poco claro. Ya veremos a quién asiste la razón. De filón. El Perro y su organización de comerciantes quisieron pasarse de vivos en el centro de la Bella Airosa. Pero afortunadamente, la alcaldesa Yolanda Tellería les advirtió que las reglas del juego las pone el ayuntamiento, como debe de ser.

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