Se acelera el colapso de todas las instituciones de Bretton Woods post segunda Guerra Mundial.

Se desmorona otro pilar del caduco orden mundial con la renuncia intempestiva del coreano estadunidense Jim Yong Kim (JYK), quien abandona la presidencia del Banco Mundial (BM), con tres años de antelación.

Por un tácito acuerdo de “Occidente”, un estadunidense preside el BM y un europeo gobierna el FMI: el caso de Christine Lagarde quien hace maletas para trasladar su sede a Beijing.

Más aún: la disfuncional OMC se encuentra en plena catatonia con un presidente brasileño de la desdeñada periferia.

El BM perdió su enorme influencia frente al ascenso geoeconómico de China y sus magnos proyectos: “las tres rutas de la Seda”, el Banco AIIB, y “China 2025” de autarquía tecnológica, no se diga su asombroso alunizaje.

El BM se volvió irrelevante ante el AIIB de China cuando el “Banco BRICS” queda en el aire debido a la llegada presidencial a Brasil del “evangelista sionista” Jair Messias Bolsonaro.

La renuncia de JYK se gesta en medio del shutdown (cierre de agencias gubernamentales de EU) y el desprendimiento de Rusia de su tenencia de 100 mil millones de dólares que ha trocado por euros/yuanes/yenes.

Dado el mantra de “nacionalismo económico”, suena inverosímil que Trump adopte las políticas “multilaterales” del BM antagónicas a su esquema de primero EU: cambio climático y la igualdad de género, que abominan sus seguidores rednecks en sus bastiones del cinturón bíblico y el cinturón industrial (Rust Belt).

Según AFP/SCMP, la renuncia de JYK “puede desatar un pleito internacional para su sustitución”, cuando Trump “ha cuestionado su propósito prestamista para el desarrollo”.

Como principal accionista y contribuyente del BM, EU ostenta el poder de (s) elección, como ha sucedido durante 75 (sic) años.

Si pudiera, Trump impondría a su hija Ivanka, consejera gratuita de su padre en la Casa Blanca, y con quien el saliente JYK entabló una óptima cooperación, mediante el lanzamiento de un fondo apuntalado por Arabia Saudita de mil millones de dólares para financiar a las mujeres emprendedoras.

Ivanka muy bien pudiera ser una carta internacional para apoyar una hipotética reelección de su atribulado padre.

AFP, con fuertes nexos con Christine Lagarde del FMI, da mucho vuelo a la candidatura de Ivanka, seguida por Nikki Haley, la amazona exembajadora de EU en la ONU donde causó estragos por su carencia diplomática.

Otros candidatos de Trump son David Malpass –anterior economista en jefe del fallido banco Bear Stearns y sinófobo consumado–, hoy subsecretario para asuntos internacionales de la secretaria del Tesoro, y Mark Green, mandamás de USAID.

Antes de su abrupta fuga, JYK consiguió un apremiante incremento de capital por 13 mil millones de dólares, lo que permite un mejor desenvolvimiento de los empréstitos del BM que alcanzarían 80 mil millones de dólares para 2019, frente a los 59 mil millones de dólares de 2018.

La “insólita” participación de Trump con 7 mil 500 millones de dólares al incremento de capital del BM –que requieren todavía la aprobación del Congreso–, marca su deseo de competir con China por el alma de los mercados emergentes.

La participación accionaria de China en el BM ha pasado de 4.68 por ciento a 6.01 por ciento, mientras que EU ostenta 17.77 por ciento con poder de veto a las decisiones de las dos ramas del BM: IBDR y el IFC.

El BM sucumbió al “modelo de negocios”, como la privatización encubierta del agua de la Ciudad de México, bajo el esquema de inversión conjunta PP (público-privada) de “transición” para la final enajenación acuífera.

JYK ahora despacha en Global Infrastructure Partners (GIP), con sede en Nueva York, consagrado a inversiones “privadas” en infraestructura: salta del lado “público” del BM al lado “privado” del GIP para establecer la sinergia de la enajenación catastral global. Otro engaño más del BM.

Banco Mundial

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