Otra vertiente de la ¿espontánea? ofensiva mediática que enfrenta la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) tiene que ver con una supuesta repartición de candidaturas a universitarios destacados de esa casa de estudios a partir de un hipotético acuerdo entre el presidente del Patronato Universitario Gerardo Sosa Castelán y el propio presidente de la República y entonces candidato, Andrés Manuel López Obrador. La semana pasada, el periódico Reforma publicó, en primera plana, información sustentada en una queja que presentaron militantes de Morena el 18 de junio de 2018 ante la comisión de justicia de su partido. El propio presidente de la República, el sábado pasado rechazó que haya sido parte de esa supuesta compra de candidaturas e incluso retó a que se volviera a abrir la investigación y así se comprobara que la especie era falsa. Pero ayer el diario Reforma publicó una nota que hoy retomamos en la que el propio presidente de la comisión de honor y justicia de Morena Héctor Díaz-Polanco explicó que los militantes morenistas que interpusieron la queja nunca presentaron pruebas de sus dichos, por lo que la denuncia fue desechada. “Presentaron un escrito en donde hacían una narrativa parecida a la publicada por el diario Reforma, pero que no cumplía con los requisitos, es decir, no decía a quién se acusaba, no se aportaban evidencias ni aportaba testimonios, etcétera, cuando esto ocurre, según el estatuto, la comisión procede a rechazar (la queja)”, indicó en entrevista Díaz-Polanco. La propia dirigente nacional Yeidckol Polevnsky corroboró lo dicho por el morenista al afirmar que quienes acusaron no presentaron ninguna prueba y por tanto la queja no cumplía con los elementos mínimos. Es decir, más fuegos artificiales, más escándalo que sustancia. ¿Así pasará con la acusación de lavado de dinero? ¿Qué dirá la mano que mece la cuna atrás de esa embestida? De filón. Por fin, a través de un decreto fue creada la comisión estatal de búsqueda de personas y un consejo estatal que estará conformado por representantes de las víctimas y especialistas en el tema. Ya comienza a tomarse en serio un fenómeno que se está convirtiendo, desgraciadamente, en pan nuestro de cada día.

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