Esta semana cierro un espacio donde siempre aprendo más que quienes me acompañan desde sus bancas y desde su complicidad. Esta semana termina mi curso Nosotras y ellos en la novela histórica mexicana, un curso donde no tengo alumnos ni alumnas, sino colegas y cómplices.

Ahí está don Habacuc López Acevedo con ese talento que provoca escucharlo con fascinación y con esa ironía que marca su personalidad. Joel Sánchez no deja jamás de ser periodista y siempre aporta información novedosa sobre un autor, una fecha, un momento que la historia olvidó registrar. Agradezco al profe Carmona sus moderados comentarios, siempre crítico y analítico, nuestro amor lo equilibra, 36 años de conocernos es garantía de un compañerismo totalmente cómplice.

Silvia Rodríguez por fin llega temprano, nadie puede dudar de su auténtica pasión al describir la novela de don Fernando del Paso, Noticias del imperio. Aliada como ella sola, María Elena Torres toma nota para descubrir más mujeres en momentos históricos y que eternizará en su columna de los domingos.

Azul Kikey prefiere dar tonos coloridos a su participación y dejar los cielos para compartir con la gente que la ama. Katy me regresa al pasado porque, aunque ya es profesora yo la sigo viendo como mi alumna, como alguna vez fue. Y el carisma de Francisco Guerrero ilumina el salón 10 porque él siempre es un chico de 10, antes como estudiante hoy como un muy bien querido y admirado profesor. Delicioso escuchar a Karin Merk. Sairani y su novio podían venir por simple solidaridad, pero lo hacen porque de verdad quieren aprender más y más, a punto de terminar su licenciatura en ciencias de la comunicación. José Ignacio García Suárez siempre discreto, pero con ese instinto de reportero que lo ha convertido en uno de los mejores de la Bella Airosa. De igual manera, Lino Hernández Islas se ha convertido en un verdadero aliado y siempre está presente en mis cursos.

Y así, en tres semanas leemos y gozamos, tomamos nota y nos escuchamos, datos siempre significativos, reflexiones que fortalecen almas y talentos. Nada como estos cursos entre semestre y semestre, gano siempre amistades, aprendo mucho más que en cualquier escenario, fortalezco mi conocimiento, respeto a cada compañero y compañera que llega a compartir, que se siente a gusto expresando sus coincidencias y hasta sus diferencias. Al final, volví a disfrutar novelas como Madero, el otro, Los pasos de López, Malinche, Leona, Tres golpes de tacón, La sombra del caudillo o La corte de los ilusos. Y en el pizarrón, comparto: “La apuesta de la novela histórica no se trata de recrear el mundo, ni tan siquiera como pretendía la llamada literatura comprometida, de transformarla revolucionariamente mediante la palabra. La apuesta reside en cambiar la memoria humana, en demostrar que todo lo que recordamos, y aun todo lo que somos, nunca es de una sola manera. Que la verdad no es una ni mucho menos absoluta, sino frágil y con innumerables facetas (Tomás Eloy Martínez)”.

Gracias a cada compañero y compañera que tomaron el curso. Gracias a la maestra Lulú Orozco que me apoyó en esta necedad. Gracias a mi universidad por siempre confiar en mi compromiso garza.

Comentarios