Representar a la nación

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pichardo

Desde la Revolución Francesa y el florecimiento del romanticismo en las artes, el sentimiento de patriotismo ha impulsado a las naciones a luchas por sus intereses. No existía mayor orgullo que servir a tu país. Hoy en día, en una época donde los valores tradicionales son puestos en entredicho, el futbol y sus actores principales también invitan a hacernos varias preguntas.

¿Por qué es una acción honorable vestir la camiseta de una selección nacional? De entrada, por lo antes mencionado: el sentimiento romántico de servicio a la patria. Sin embargo, existe una constante vacilación por parte de jugadores en muchos combinados por realizar ese acto de supuesto prestigio. La mayoría de los equipos suelen tener a uno o varios futbolistas que declinan la invitación a formar parte de un equipo representativo nacional. El valor romántico se ha roto.

¿A qué se debe esa desidia? Desde una perspectiva que pretende ser global, podría entenderse que el jugador prioriza sus actividades a nivel de clubes por encima de cualquier otra oferta. En muchos casos, influye el nivel de competitividad que exista en el equipo y si el hombre en cuestión ha acumulado una racha de buenas actuaciones.

Por otro lado, como nos demostró la novatada involuntaria de Diego Láinez ante los medios de comunicación, el compromiso extracancha representa un peso con el que no todos están dispuestos a cargar. Como producto mediático, las selecciones nacionales proyectan la imagen patriótica de la que ya hemos hablado: ellos son los nuevos héroes de la nación. Las citas fuera del césped son múltiples: conferencias de prensa, rodaje de comerciales televisivos, sesiones fotográficas, mensajes en redes sociales, entre muchos otros. No todos están dispuestos a manejar semejante nivel de exigencia.

Eso podría explicar el caso de incertidumbre más claro de todos. El tema de Lionel Messi con Argentina es preocupante. El rosarino ha amagado el retiro en dos ocasiones, manteniéndose fuera de las convocatorias por periodos medianamente largos. Tras volver, siempre con energías renovadas, la historia suele repetirse.

En México hemos experimentado muchos casos de desidia, siendo Carlos Vela el más recurrente y que al día de hoy continúa manifestándose. Comprendiendo las implicaciones que tiene mantenerse como deportista de alto rendimiento a la par que se es figura pública y símbolo de un falso patriotismo. Recupero las palabras de un analista que soltaba una premisa simple y contundente: ¿por qué no simplemente anunciar el retiro de la selección?

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