• Exigimos respeto absoluto al equilibrio de poderes

Este 31 de julio quedará escrito en la negra historia de los gobiernos priistas de Hidalgo por la lastimosa actuación de los serviles diputados de la 63 Legislatura, encabezados por la presidenta de la junta de gobierno María Luisa Pérez Perusquía, que culminaron su penosa actuación al aprobar reformas que lesionan gravemente la autonomía del Poder Legislativo, así como diversos nombramientos de procuradores, fiscales y magistrados afines al gobernador Omar Fayad Meneses, quien a su vez autorizó la represión desatada ayer por las afueras del recinto legislativo contra manifestantes pacíficos y diputados electos que por la mañana hicieron presencia para reclamar las ilegalidades que ahí se tratarían.

El lunes 30 de julio, al conocerse el dictamen que en comisiones se había decidido de manera antidemocrática al acumular diversas iniciativas para reformar la Ley Orgánica del Congreso del Estado de Hidalgo y aprobar otras propuestas que ponen en riesgo la hacienda pública estatal, fuimos invitados a participar en una protesta a la que llegaron cientos de ciudadanos de muchas regiones del estado para apoyar a los diputados en funciones de Morena, mismos a los que no se les permitió el ingreso por órdenes de la junta de gobierno que ya estaba adentro y resguardada por la Policía estatal en los cinco accesos del recinto.

Desde un principio, los diputados de Morena buscaron un diálogo con la diputada presidenta con el propósito de que escucharan sus razones para no aprobar esos puntos lesivos –quien se encontraba al interior con siete legisladores pero que no hacían la mayoría para iniciar la sesión convocada–, nunca lo permitió, pues lo que ella únicamente buscaba era que ingresaran por la fuerza solo sus diputados comparsas para hacer una mayoría de 16 legisladores e iniciar la sesión de la ignominia, por lo que todo el tiempo estuvo esperando las órdenes de gobierno del estado para ingresarlos vergonzosamente, mientras que en una de las puertas la fuerza pública agredía a la gente que ahí estaba.

Por la mañana se había tenido un diálogo respetuoso con el comandante Uriel Moreno, responsable de los granaderos estatales, quien aceptó que nuestra presencia era pacífica y que ellos no tenían ninguna instrucción de reprimir, sin embargo, pasado el mediodía recibieron la orden de desalojar de manera violenta a los ciudadanos, quienes fueron golpeados, arrodillados y humillados; hubo disparos de gases lacrimógenos y granadas de gas pimienta, lesionando a una veintena de personas, con particular saña a los diputados electos Lucero Ambrosio Cruz, del distrito de Ixmiquilpan (quien fue hospitalizada con lesiones cervicales); a Susana Ángeles Quezada, del distrito de Tizayuca, y a Jorge Mayorga Olvera, del distrito de Tepeapulco, en lo que pareció una deliberada consigna dictada por sus mandos superiores.

A toda esa agresión siguió el robo de celulares, cámaras fotográficas y equipo de video a algunos trabajadores de los medios de comunicación presentes; al arribar el presidente estatal de Morena Abraham Mendoza Zenteno, entre otros funcionarios y diputados para que liberaran a los detenidos, se atendieran a los heridos y devolvieran las pertenencias sustraídas, ningún mando ni autoridad quiso atender y por respuesta nos topamos con una valla infranqueable de granaderos que trataron de desalojarnos a pesar de intentar dialogar con ellos; arrojaron una granada de gas pimienta dejando ver que esa acción estaba planeada desde el principio por la autoridad estatal formando parte de su agenda de intimidación contra quienes somos parte de Morena y el proyecto de nación de Andrés Manuel López Obrador, quienes les propinamos una derrota histórica al PRI.

El desaseo del proceder del gobierno estatal y sus diputados con sus malas prácticas parlamentarias al legislar rápido y por consigna, representa una vergüenza y una afrenta a la ciudadanía, quienes con su voto ordenaron un cambio verdadero en Hidalgo, pretendiendo neutralizar con esas burdas acciones este mandato de democracia, de rendición de cuentas, para terminar con los gobiernos corruptos, impunes y de privilegios a la que vamos a honrar obedeciendo. Se equivocan rotundamente el Ejecutivo y los que le aprobaron esas barbaridades sobre que nos van a limitar y frenar, todo lo contrario, vamos a cumplir nuestro papel de representantes sociales con absoluta honradez, sobre todo seremos escrupulosos en la revisión de las cuentas públicas del gobierno del estado y de las presidencias municipales sin distingo.

Es obvio que cometieron un grave error dinamitando la reconciliación falsamente ofrecida y su cálculo político de debilitar la nueva mayoría morenista de la próxima 64 Legislatura, cosa que no va a suceder, nosotros no estamos solos pues contamos con la movilización social necesaria de los hidalguenses, por lo que deben abandonar la confrontación y persecución, por lo que los hacemos responsables si algún “accidente” nos pasa o delito nos fabrican. Deben serenarse y acatar el mandato popular.

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