Ciudad de México.-

En el arranque de su gobierno, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ofreció poner fin a un régimen neoliberal de 36 años en el que ha prevalecido una corrupción “inmunda”, que ha sumido al país en la desigualdad, la falta de crecimiento y la violencia.

Durante la sesión de congreso general y con la banda presidencial en el pecho, anunció que su administración pondrá fin a las redes de complicidad que, al amparo del gobierno, han hecho negocios con dinero público.

Ante el exmandatario Enrique Peña Nieto, el nuevo presidente sostuvo que la corrupción se convirtió en la principal función del poder político en México. Sin embargo, pese a las condenas, adelantó que no apostará a promover un circo ni usará la presidencia para perseguir a los beneficiarios del desastre. De hecho, entre protestas de la oposición, hasta se declaró partidario del perdón y la indulgencia.

“Que se castigue a los que resulten responsables, pero que la presidencia se abstenga de solicitar investigaciones en contra de los que han ocupado cargos públicos o se hayan dedicado a hacer negocios al amparo del poder durante el periodo neoliberal”, declaró.

“En las actuales circunstancias, es más severa y eficaz la condena al régimen neoliberal, dejar en claro su manifiesto fracaso y su evidente corrupción, y hacer todo lo que podamos por abolir el régimen neoliberal.”

Junto al presidente de la corte, el político de izquierda propuso poner un punto final, para que no haya una persecución a funcionarios del pasado.

La única puerta que dejó abierta es la posibilidad de que los ciudadanos ordenen el castigo, a través de una consulta nacional.

Pero advirtió que está listo para castigar a quienes delincan durante su administración, incluso si se trata de su esposa o de sus hijos mayores.

Fin al influyentismo

Frente a empresarios, como Carlos Slim, y dirigentes del Consejo Coordinador Empresarial y del Consejo Mexicano de Negocios, insistió en que el poder económico debe separarse del poder político.

Anunció que su gobierno no será un “simple facilitador del saqueo”, ni “un comité al servicio de una minoría rapaz”.

En otro momento, mencionó que respetarán los contratos suscritos por los gobiernos anteriores, pero ya no habrá corrupción ni influyentismo en las negociaciones con empresas particulares.

Tras proclamarse como un hombre de palabra, se comprometió a dar seguridad a las inversiones de accionistas nacionales y extranjeros.

“Se crearán condiciones para obtener buenos rendimientos, porque en México habrá honestidad, Estado de Derecho, reglas claras, crecimiento económico y confianza”, aseveró.
Reiteró que respetará la autonomía del Banco de México y no habrá más endeudamiento.

Andrés Manuel López Obrador asistió a una sesión del Congreso con un ambiente festivo y de protestas.

Fue acompañado e investido por dos dirigentes históricos de la Corriente Democrática de 1988: la senadora Ifigenia Martínez y el diputado Porfirio Muñoz Ledo.

Un tercer protagonista de ese movimiento, Cuauhtémoc Cárdenas, atestiguó el acto desde uno de los palcos laterales.

López Obrador fue recibido por una valla de legisladores de su partido. Acostumbrados a increpar y protagonizar el reclamo, los morenistas se contuvieron a medias.

Los diputados expresaron su alegría con pañuelos blancos en la mano, pero los senadores le lanzaron al Partido Revolucionario Institucional (PRI) el conteo de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa y trataron de tapar las mantas de rechazo a Nicolás Maduro.

Al final, el tabasqueño rindió protesta, le colocaron la banda, habló durante una hora con 20 minutos y se comprometió a no robar pero, sobre todo, a no fallar.

La fiesta en el Zócalo

El tabasqueño recibió el bastón de mando de los pueblos indígenas en la plancha del Zócalo de la Ciudad de México ante 150 mil asistentes, según el último reporte de la Policía capitalina.

El bastón de mando es un símbolo del reconocimiento por parte de pueblos originarios y denota poder, recordó el presidente del Consejo Indígena, Fernando Martínez García Tepetekutli.

El primer mandatario dio también un discurso en el que afirmó que anhela la purificación de la vida pública de México. Además, reafirmó su compromiso de no mentir, no robar y no traicionar al pueblo.

“Estamos por iniciar lo que bien podríamos llamar una modernidad forjada desde abajo y para todos”, expresó López Obrador.

Anunció que hoy inicia el programa de reconstrucción de sismos, así como de mejoramiento urbano de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) en zonas marginadas. Y aseguró que cada año acudirá a rendir su informe de gobierno a la Cámara de Diputados y ante el público en la Plaza de la Constitución.

“Los invito a que ayudemos a convertir en realidad estos 100 compromisos. Y cada año aquí en el Zócalo voy a cumplir con lo que establece la ley. Voy a rendir un informe y voy a ir personalmente y no lo voy a mandar por escrito, para así dialogar con todas las fuerzas políticas del Congreso. Y en el Zócalo habrá también cada año un informe”, prometió.

La Secretaría de Seguridad Pública (SSP) informó que el acto político del presidente de México transcurrió sin incidentes con el operativo policiaco para preservar la seguridad y vialidad, en el que desplegaron 5 mil 920 agentes.

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