Oscar Abissay Hernández Bautista
Roberto Wesley Zapata Durán

Cuando iniciamos la licenciatura de derecho, recuerdo que la mayoría de los profesores nos preguntaron la razón de querer estudiar tal carrera. ¿Por qué ser abogados?, preguntaba… Para nosotros, alumnos de primer semestre recién salidos de la preparatoria, fue muy simple responder “para hacer justicia”, a pesar de no saber, ni siquiera un poco, la magnitud de nuestras palabras.

Si bien, con el paso de los semestres nuestras perspectivas fueron cambiando y al mismo tiempo las respuestas también se fueron consolidando, creo que la decisión de estudiar derecho si tiene que ver mucho con esa primera respuesta que dimos, el problema sigue siendo la búsqueda de la justicia.

Durante toda la carrera nos enseñan las leyes más importantes de cada materia del derecho, las principales figuras jurídicas, nos enseñan a redactar demandas y contratos, e incluso, a veces, hasta nos enseñan cómo cobrar a un cliente, pero ningún profesor hasta el momento nos ha enseñado cómo pensar en pro de la justicia, cuando esa era nuestra única razón para estudiar derecho, pero tal vez no nos enseñan a aplicar la justicia porque también tienen una duda muy grande respecto al tema.

Ahora bien, tal vez desconocen de la magnitud de la justicia porque es un tema abstracto, entonces, deberían de enseñarnos, al menos, a tratar de buscarla y eso es muy complicado porque entonces entraríamos a los terrenos del razonamiento, algo muy simple de hacer por el hecho de ser humanos, pero muy complicado a la hora de enfocarlo en un tema o en una rama del saber. Casi toda la carrera he visto cómo gran parte de nosotros los estudiantes vamos al aula en espera de que los profesores nos digan todo lo que saben respecto del temario, nos cuenten algunas historias de la vida en los tribunales y nos den alguna lectura para aprenderla de memoria, y así pasar las materias con buenas calificaciones semestre tras semestre, lo que me ha llevado a suponer, a veces, que en las escuelas de derecho no nos están enseñando a razonar, y por lo tanto no salimos de la universidad con un pensamiento crítico; ahora, ¿cómo podemos decir con esas conductas que realmente un abogado tiene una peculiar forma de pensar?

En 2015, una organización llamada Sociedad Mexicana de Autoconsumo Responsable y Tolerante (SMART) promovió en la Ciudad de México un permiso ante la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) para poder sembrar, cultivar, cosechar, preparar, poseer, transportar y consumir la planta del cannabis y todos los derivados, mismo que fue negado, pero tras varias instancias de negarles el permiso, el caso fue abstraído en una revisión de amparo por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en donde se dictó una sentencia sin precedentes, se ordenó a Cofepris otorgar el permiso a cuatro personas físicas, porque cinco artículos de la Ley General de Salud fueron declarados inconstitucionales por violentar el libre desarrollo de la personalidad de los recurrentes, tal derecho no se expresa como tal en la Constitución, pero deriva del derecho de dignidad, del artículo uno, último párrafo.

Cabe mencionar que hasta el día de hoy se han otorgado tres amparos, el más reciente logró, declarar inconstitucionales tres artículos más, dando como resultado ocho artículos de la Ley General de Salud declarados inconstitucionales.

En un caso análogo, imaginemos que alguien solicita un permiso para no entregar un ensayo de 20 páginas para la clase de medios de impugnación y procedimientos civiles especiales.

El argumento central: El derecho al libre desarrollo de la personalidad y objeción de conciencia.

Lo primero que tendría que realizar el promovente es solicitar ese permiso al profesor; seguramente él negaría ese permiso (pues sabemos cómo se manejan los ambientes educativos), lo que haría que el solicitante, al recibir esa respuesta, argumentara todas las cuestiones que a su favor convengan.

Primero: Ejercer el derecho al libre desarrollo de la personalidad significa que cada persona elija el modelo de vida que quiere tener, solo con la condición de ser humano, y mantener su libertad por encima de todo. El promovente elige, en efecto, estudiar derecho, pero también entendiendo y manteniéndose fiel a sus convicciones de que la realidad es una construcción social; de ese modo, difiere de los ritmos sociales, temporales y espaciales, considera no abandonar la carrera de derecho pero al mismo tiempo considera estudiar las construcciones sociales con un método pragmático, entiende que para aliviarse y entender por completo la imposición social, es necesario deconstruir todo, eso incluye la forma que ha visto la vida durante todos los años anteriores y el ensayo que tiene que entregar.

El solicitante ahora ha elegido un nuevo modelo de vida y lo que entiende del libro modelo para el ensayo es, precisamente, que un abogado debe saber pensar, saber razonar y, sobre todo, saber argumentar, ¿el solicitante aprendió bien?, no lo sabemos, el profesor tampoco lo sabe, pero puede estar seguro que un ensayo en donde se le solicita un permiso para no entregar un ensayo es una muestra de lo que los libros pueden enseñar.

Segundo: El solicitante, ahora no puede seguir una imposición de una autoridad (la del profesor) pues eso iría en contra de su nueva perspectiva de vida: ¿Cómo entregar un ensayo de 20 páginas cuando lo que se tiene que expresar se puede hacer en menos? Imponer un mínimo o un máximo sería limitar la imaginación y creatividad del solicitante. La objeción de conciencia protege que los promoventes de ese derecho no sean vulnerados respecto de sus perspectivas de vida poniendo antes de las normas a la conciencia y convicciones del ser humano, de esa forma no se vulnera ningún derecho ajeno (del profesor), solo se pone por encima de la autoridad el derecho de la persona que solicita (del alumno).

La duda en turno sería: ¿El profesor vulneraría el derecho del alumno solicitante al libre desarrollo de la personalidad y al de objeción de conciencia si negara la solicitud?, lo cierto es que hasta no saber la respuesta del profesor (incluyendo sus argumentos), no se podría saber si existe una vulneración o no, pero ese no es el caso en el que se solicita no entregar un ensayo, en todo caso, este es el ensayo.

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